Adrien Broner es una superestrella en ciernes por su estilo y buen hacer dentro del cuadrilátero y su carisma y excentricidad fuera de él. El próximo sábado tendrá ante Paul Malignaggi la oportunidad de seguir haciendo historia y continuar cimentando su carrera meteórica a la vez que añadir nuevos logros de los que presumir en su incontinente boca. Pero esta luz intensa con la que busca brillar ahora se nota un tanto artificial.
Broner (26-0; 22 KO) fue campeón superpluma de la Organización Mundial. Actualmente es el monarca del peso ligero del Consejo Mundial y está considerado el mejor de la división. De seguir la lógica, su siguiente parada sería el superligero. Pero como no estamos ante un tipo de reacciones predecibles, asciende dos categorías de golpe y porrazo hasta el welter. ¿Un temerario? Nada más lejos.
Se encontrará con Malignaggi, tipo peculiar que, entre otros detalles, destaca por su escasa potencia. De 32 victorias, 7 por ko. Un 22% de pegada es una cifra muy pobre para un doble campeón mundial. Esta es la causa principal de la desconfianza existente sobre sus posibilidades ante Broner. Es el campeón más asequible de su división. Además, en sus noches más importantes siempre perdió: Amir Khan, Miguel Cotto, Juan Díaz, Ricky Hatton…
Los otros campeones son Floyd Mayweather, Devon Alexander y Tim Bradley. “Hey ’Paulette’ es mejor que estés en buena forma porque el 22 de junio me convertiré en triple campeón mundial con sólo 23 años”, advierte Broner. El combate tendrá lugar en casa de su rival, en el Barclays Center de Brooklyn, detalle que muestra la seguridad que tiene su promotora, Golden Boy, en la victoria.
Pero, ¿y este salto? La división ignorada por el apodado como ‘The Problem’ es la misma en la que hoy reinan Danny García, Lamont Peterson y Juan Manuel Márquez y donde existen aspirantes como Mike Alvarado, Lucas Mathysse o Brandon Ríos. Casi nada. Ante este panorama Broner y sus asesores pensarían, pies para qué os quiero y, en vez de correr a riesgo de que alguien te cace, saltaron por encima.
Por ello, esta supuesta victoria que muchos predicen logrará, ¿mejorará su estatus? ¿Seguirá en esa división o volverá a su búnker del ‘ligero’?. Sería una victoria demasiado orquestada, una especie de cera que haga brillar y mostrar más apetitosa la manzana. Broner va para estrella pero debe brillar con luz propia, sin aditivos. No los necesita. Pero, ¿y si pierde? No sería la primera vez que los planes se tuercen para Golden Boy…
20 jun 2013
12 jun 2013
Querer y no poder: Dawson, Josesito y Angulo
Las destacadas victorias del pasado fin de semana dejan en la sombra algunas derrotas relevantes. Hubo un tiempo en que Chad Dawson fue considerado de lo mejor dentro del boxeo estadounidense. Su carrera crecía de manera vigorosa hasta que una fea brecha en su párpado derecho ante Jean Pascal le costó su primer revés. Tropiezo inesperado, no pasa nada. Venció a Bernard Hopkins y se estrelló con Andre Ward en una categoría inferior. Esta derrota no fue fácil de digerir.
El resultado dejó secuelas. Buscó apaciguar tal disgusto modificando hábitos y renovando su esquina. Quería volver a divertirse boxeando, confesaba. Pero nada. Un ko en el primer asalto ante Adonis Stevenson es un cruel castigo para alguien que se esfuerza en retomar el buen camino. Ahora está perdido y herido. El próximo paso será clave. Lo ideal sería descansar y empezar con alguna victoria asequible, por aquello de reconciliarse con la confianza.
Pero qué hay seguro a día de hoy. Todo cambia demasiado deprisa, sobretodo si es a peor. Algo así pensará Josesito López, hace un año hombre de éxito hecho a sí mismo y hoy algo similar a un tipo que ha tenido su minuto de gloria. Quizá Josesito nunca fue el gran peleador que aparentó aquella noche de 2012 ante Victor Ortíz. Seguramente el factor sorpresa y el exceso de confianza de Ortíz fueron sus grandes valedores.
Tras el experimento con ‘Canelo’ en un peso diferente al habitual, tenía una dura prueba ante Marcos Maidana, de esas que enseñan de qué pasta está hecho cada uno. ‘El Chino’ es un duro pegador en clara línea ascendente. Frenarlo requería de un esfuerzo que Josesito no pudo reunir. Plantó cara y mostró que valor tiene para dar y tomar, pero ese no es el único elemento. Esta vez no hubo ninguna mandíbula rota. Al igual que Lamont Petersonante Lucas Matthysse, la estrategia no fue acertada.
Cazar al cazador no siempre sale. Y qué decir de Alfredo Angulo, que tras su derrota ante James Kirkland pasó por una odisea personal en un centro de inmigración en Estados Unidos. Una vez fuera y cuando por fin volvía a sentirse boxeador con dos victorias el año pasado, el cubano Erislandy Lara lo atropella en 10 asaltos dejándole de propina un ojo a la virulé. El sueño mundialista, alguna vez tan cercano, se aleja.
No ha tenido suerte el ‘Perro’ Angulo en estos últimos tiempos. Al igual que Dawson, las balas para ambos se agotan y a sus 30 años la munición escasea. Josesito, de 28, tiene más disparos que pegar pero deberá apuntar más abajo, ya que cazar elefantes con perdigones no es eficaz ni aconsejable. En todo caso, si algo deben demostrar es que ‘campeón’ no es un término monopolizado por quien tiene el cinturón, si no también del que se levanta cada vez que cae. Veremos cuál es su madera.
El resultado dejó secuelas. Buscó apaciguar tal disgusto modificando hábitos y renovando su esquina. Quería volver a divertirse boxeando, confesaba. Pero nada. Un ko en el primer asalto ante Adonis Stevenson es un cruel castigo para alguien que se esfuerza en retomar el buen camino. Ahora está perdido y herido. El próximo paso será clave. Lo ideal sería descansar y empezar con alguna victoria asequible, por aquello de reconciliarse con la confianza.
Pero qué hay seguro a día de hoy. Todo cambia demasiado deprisa, sobretodo si es a peor. Algo así pensará Josesito López, hace un año hombre de éxito hecho a sí mismo y hoy algo similar a un tipo que ha tenido su minuto de gloria. Quizá Josesito nunca fue el gran peleador que aparentó aquella noche de 2012 ante Victor Ortíz. Seguramente el factor sorpresa y el exceso de confianza de Ortíz fueron sus grandes valedores.
Tras el experimento con ‘Canelo’ en un peso diferente al habitual, tenía una dura prueba ante Marcos Maidana, de esas que enseñan de qué pasta está hecho cada uno. ‘El Chino’ es un duro pegador en clara línea ascendente. Frenarlo requería de un esfuerzo que Josesito no pudo reunir. Plantó cara y mostró que valor tiene para dar y tomar, pero ese no es el único elemento. Esta vez no hubo ninguna mandíbula rota. Al igual que Lamont Petersonante Lucas Matthysse, la estrategia no fue acertada.
Cazar al cazador no siempre sale. Y qué decir de Alfredo Angulo, que tras su derrota ante James Kirkland pasó por una odisea personal en un centro de inmigración en Estados Unidos. Una vez fuera y cuando por fin volvía a sentirse boxeador con dos victorias el año pasado, el cubano Erislandy Lara lo atropella en 10 asaltos dejándole de propina un ojo a la virulé. El sueño mundialista, alguna vez tan cercano, se aleja.
No ha tenido suerte el ‘Perro’ Angulo en estos últimos tiempos. Al igual que Dawson, las balas para ambos se agotan y a sus 30 años la munición escasea. Josesito, de 28, tiene más disparos que pegar pero deberá apuntar más abajo, ya que cazar elefantes con perdigones no es eficaz ni aconsejable. En todo caso, si algo deben demostrar es que ‘campeón’ no es un término monopolizado por quien tiene el cinturón, si no también del que se levanta cada vez que cae. Veremos cuál es su madera.
6 jun 2013
Maidana a seguir la estela de Matthysse
Marcos Maidana tendrá este próximo sábado una nueva prueba en la que deberá confirmar su buen momento para poder aspirar a un nuevo título mundial. Al igual que su compatriota Lucas Mathysse, Maidana tiene la victoria más importante en sus puños. Su arma principal es la pegada y este será el elemento que desequilibre la balanza a su favor. Al otro lado está Josesito López, quien tocó el cielo y regresó a la dura tierra en el mismo año.
En 2012 venció de manera sorpresiva a Víctor Ortiz, quien ya tenía acordado un enfrentamiento con ‘Canelo’ Álvarez. Golden Boy, en un alarde de congruencia, respetó a Josesito y le dio la oportunidad que había conseguido quebrando la mandíbula de Ortíz y robando horas de sueño a algunos directivos de la promotora. Subió de peso y se estampó estrepitosamente con el próximo rival de Floyd Mayweather, quien lo derribó hasta en tres ocasiones a lo largo de cinco asaltos.
Ahora urge de tomar aire para mantenerse a flote en la primera línea del boxeo mundial. El problema es que se enfrenta a alguien que también comparte esa imperiosa necesidad de ganar. ‘El Chino’ buscará dar el puñetazo sobre la mesa que le permita consolidarse definitivamente en el peso welter, donde se estrenó con derrota ante Devon Alexander y cuya situación ha remontado con dos victorias consecutivas antes del límite.
Es curiosa la gran similitud que tiene con su paisano Matthysse. Y es que en estos últimos meses han sido dos vidas paralelas. Lucas venció a Lamont Peterson para obtener su billete al mundial ‘absoluto’ y Marcos deberá hacer lo propio con Josesito. Peterson nunca se había enfrentado a un pegador como Mathysse, como López nunca se ha enfrentado a un pegador como Maidana (obviando al ‘Canelo’ en un peso superior al habitual).
Peterson y Josesito no tienen problemas para acudir al intercambio. Al primero no le salió bien. ¿Habrá tomado nota López? Salir a toque de corneta contra Maidana no parece lo ideal y el argentino sospecha. “Me gusta cambiar golpes y a él también. Pero hay que ser inteligente”, dijo el de Santa Fe. “No sé lo que va a hacer Josesito, pero yo estoy preparado“. La seguridad mostrada en ambos supuestos es pareja.
Maidana desprende la confianza de que sus pocas palabras serán respaldadas con hechos. Lo único que vale a final de cuentas. ¿Imaginan un combate entre los cañoneros argentinos? Pues parece posible. “Hay posibilidades de que se haga“, avisó ‘El Chino’. “Yo me preparo para pelear con cualquiera. Pero se tienen que poner de acuerdo los manejadores“. Si algún día estos dos se encuentran, puede ser legendario. Pero primero, hay mundiales que ganar.
En 2012 venció de manera sorpresiva a Víctor Ortiz, quien ya tenía acordado un enfrentamiento con ‘Canelo’ Álvarez. Golden Boy, en un alarde de congruencia, respetó a Josesito y le dio la oportunidad que había conseguido quebrando la mandíbula de Ortíz y robando horas de sueño a algunos directivos de la promotora. Subió de peso y se estampó estrepitosamente con el próximo rival de Floyd Mayweather, quien lo derribó hasta en tres ocasiones a lo largo de cinco asaltos.
Ahora urge de tomar aire para mantenerse a flote en la primera línea del boxeo mundial. El problema es que se enfrenta a alguien que también comparte esa imperiosa necesidad de ganar. ‘El Chino’ buscará dar el puñetazo sobre la mesa que le permita consolidarse definitivamente en el peso welter, donde se estrenó con derrota ante Devon Alexander y cuya situación ha remontado con dos victorias consecutivas antes del límite.
Es curiosa la gran similitud que tiene con su paisano Matthysse. Y es que en estos últimos meses han sido dos vidas paralelas. Lucas venció a Lamont Peterson para obtener su billete al mundial ‘absoluto’ y Marcos deberá hacer lo propio con Josesito. Peterson nunca se había enfrentado a un pegador como Mathysse, como López nunca se ha enfrentado a un pegador como Maidana (obviando al ‘Canelo’ en un peso superior al habitual).
Peterson y Josesito no tienen problemas para acudir al intercambio. Al primero no le salió bien. ¿Habrá tomado nota López? Salir a toque de corneta contra Maidana no parece lo ideal y el argentino sospecha. “Me gusta cambiar golpes y a él también. Pero hay que ser inteligente”, dijo el de Santa Fe. “No sé lo que va a hacer Josesito, pero yo estoy preparado“. La seguridad mostrada en ambos supuestos es pareja.
Maidana desprende la confianza de que sus pocas palabras serán respaldadas con hechos. Lo único que vale a final de cuentas. ¿Imaginan un combate entre los cañoneros argentinos? Pues parece posible. “Hay posibilidades de que se haga“, avisó ‘El Chino’. “Yo me preparo para pelear con cualquiera. Pero se tienen que poner de acuerdo los manejadores“. Si algún día estos dos se encuentran, puede ser legendario. Pero primero, hay mundiales que ganar.
29 may 2013
‘La Cobra’ quiere seguir picando en las Islas
Dice Carl Froch que cuando pierde lo primero en lo que piensa es en la revancha. Tres años después de su derrota ante Mikkel Kessler, aprovechó esta nueva oportunidad ante el danés para resarcirse de aquél tropiezo. Ahora, animado por la limpieza que está realizando a su poco embarrado historial, piensa en limpiar la otra mancha dejada por el mejor de la división y uno de los mejores libra por libra, Andre Ward.
Ante Kessler se cumplieron las expectativas. El inglés es un tipo con más desparpajo sobre el ring, con mayor plasticidad, mientras que Kessler es más ortodoxo en sus formas e incluso algo robótico por momentos, pero ambos igual de guerreros. En un escenario inmejorable y con la carga electrizante que tan bien saben generar en las Islas, este combate fue todo un alegato por el buen boxeo.
De los que crea afición y de los que hace énfasis en aquello de ‘noble arte’. Una pelea honesta, limpia, en la que ambos salieron a buscarse, utilizando sus armas sin escatimar en pólvora ni perder la cabeza. Un bonito duelo de estilos. Froch apuntalaba su dominio con el buen hacer de su jab, mientras que Mikkel se iría soltando progresivamente mediante rápidas combinaciones que llegaban y probaban la resistencia del de Nottingham.
Venció Froch (31-2; 22 KO), para quien lo peor de la noche fue ‘tener que ganar a un caballero y tan buen tipo como Kessler’. A sus 35 primaveras es uno de los mejores y más veteranos en los supermedios, quizá sólo superado por Andre Ward, de 29 años, que presenció en directo este encuentro. Froch quiere revancha con el americano pero exige que sea en tierras británicas. Sería un buen reto para Ward.
De hecho, el único en esta división. Lo cierto es que a ambos les queda corta la categoría. Ward (26-0; 14ko) aceptaría pelear en Inglaterra, pero a lo grande, al estilo americano: combatir en Wembley en un mega-evento que movería entorno a 60 millones de euros. Ese es el precio. ¿Exagerado? ‘Está invicto en Inglaterra, por eso quiere pelear aquí’, adivina Ward. ‘Estados Unidos es a donde tienes que ir para ser una estrella’.
Froch no quiere apurarse y afirma que está en forma para realizar cuatro peleas más antes de retirarse. Malo sería que alguna de ellas no sea ante Ward. En caso de que este envite no fructifique, o se haga de rogar, la idea de una tercera entrega con Kessler (46-3; 35ko) como siguiente parada toma fuerza. Menos interesante pero que, viendo los precedentes, cumpliría de sobra con los mínimos de calidad. Bienvenida otra pelea de caballeros.
Ante Kessler se cumplieron las expectativas. El inglés es un tipo con más desparpajo sobre el ring, con mayor plasticidad, mientras que Kessler es más ortodoxo en sus formas e incluso algo robótico por momentos, pero ambos igual de guerreros. En un escenario inmejorable y con la carga electrizante que tan bien saben generar en las Islas, este combate fue todo un alegato por el buen boxeo.
De los que crea afición y de los que hace énfasis en aquello de ‘noble arte’. Una pelea honesta, limpia, en la que ambos salieron a buscarse, utilizando sus armas sin escatimar en pólvora ni perder la cabeza. Un bonito duelo de estilos. Froch apuntalaba su dominio con el buen hacer de su jab, mientras que Mikkel se iría soltando progresivamente mediante rápidas combinaciones que llegaban y probaban la resistencia del de Nottingham.
Venció Froch (31-2; 22 KO), para quien lo peor de la noche fue ‘tener que ganar a un caballero y tan buen tipo como Kessler’. A sus 35 primaveras es uno de los mejores y más veteranos en los supermedios, quizá sólo superado por Andre Ward, de 29 años, que presenció en directo este encuentro. Froch quiere revancha con el americano pero exige que sea en tierras británicas. Sería un buen reto para Ward.
De hecho, el único en esta división. Lo cierto es que a ambos les queda corta la categoría. Ward (26-0; 14ko) aceptaría pelear en Inglaterra, pero a lo grande, al estilo americano: combatir en Wembley en un mega-evento que movería entorno a 60 millones de euros. Ese es el precio. ¿Exagerado? ‘Está invicto en Inglaterra, por eso quiere pelear aquí’, adivina Ward. ‘Estados Unidos es a donde tienes que ir para ser una estrella’.
Froch no quiere apurarse y afirma que está en forma para realizar cuatro peleas más antes de retirarse. Malo sería que alguna de ellas no sea ante Ward. En caso de que este envite no fructifique, o se haga de rogar, la idea de una tercera entrega con Kessler (46-3; 35ko) como siguiente parada toma fuerza. Menos interesante pero que, viendo los precedentes, cumpliría de sobra con los mínimos de calidad. Bienvenida otra pelea de caballeros.
22 may 2013
La otra mano de Dios
Un 22 de junio, durante el mundial de fútbol de México‘86, el jugador albiceleste más célebre de Argentina, marcó un gol con la mano que se dio por válido y pasó inmediatamente a ser uno de los momentos más místicos en la leyenda del deporte. Años más tarde, otro argentino puede ganarse un hueco en la historia usando también el poder de su puño. Esta vez de forma legal.
Lucas Matthysse empieza a erigirse en ídolo de la forma en que sólo los auténticos lo logran: no buscando serlo. Su principal cometido es hacer bien su trabajo. Sin aspavientos, improperios, fuegos artificiales… Sin estridencias. Un boxeador que vive por y para su pasión y que dedica el tiempo libre a su familia. No necesita más reconocimiento que el de los suyos. Su contundencia es el sello personal que lo hace diferente.
El famoso gol de Maradona fue ante Inglaterra en cuartos de final. Ambos sorprendieron al mundo por su respuesta en los momentos claves. Matthysse ya está clasificado para su final mundialista, presumiblemente el 7 de septiembre si hacemos caso a Mario Arano, representante del patagónico. Danny García será el último obstáculo que separe a Lucas de su gran sueño. “Quiero pelearle a García y demostrar que soy el rey de la categoría“.
Parece un secreto a voces que se trata del mejor, al menos el más espectacular. A tenor de determinadas declaraciones, algunos parece que se siguen sorprendiendo con él. “Tenemos un nuevo Manny Pacquiao”, dijo Richard Shaefer, director ejecutivo de Golden Boy. “No hay hombre en el planeta que dañe como Lucas en este peso”, afirmó Bernard Hopkins. Claro que todos estos piropos provienen de la empresa que le lleva.
Desde que fue robado en sus dos derrotas, no se fía de los jueces. Ejerciendo de abogado del diablo, cabe preguntarse: ¿hay campeón más allá de la pegada? ¿Será suficiente para superar a un rival más técnico? Bien es cierto que García nunca se ha enfrentado con alguien tan duro. Si logra la corona del CMB, ¿será un campeón longevo? Son cuestiones que empezará a contestar en septiembre, como hace siempre, tranquilo, sin prisa pero sin pausa.
De familia con fuerte tradición pugilística, Lucas llega en el mejor momento al reto más difícil. A fe que este héroe sin traje se esforzará por cumplir el anhelo de su vida, ahora a una mano de distancia. Por él, por su familia, por su gente. Dijo Maradona allá por 1992: “Si me muero, quiero volver a nacer futbolista. Soy un jugador que ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra”. Seguramente, algo parecido pensará Matthysse.
Lucas Matthysse empieza a erigirse en ídolo de la forma en que sólo los auténticos lo logran: no buscando serlo. Su principal cometido es hacer bien su trabajo. Sin aspavientos, improperios, fuegos artificiales… Sin estridencias. Un boxeador que vive por y para su pasión y que dedica el tiempo libre a su familia. No necesita más reconocimiento que el de los suyos. Su contundencia es el sello personal que lo hace diferente.
El famoso gol de Maradona fue ante Inglaterra en cuartos de final. Ambos sorprendieron al mundo por su respuesta en los momentos claves. Matthysse ya está clasificado para su final mundialista, presumiblemente el 7 de septiembre si hacemos caso a Mario Arano, representante del patagónico. Danny García será el último obstáculo que separe a Lucas de su gran sueño. “Quiero pelearle a García y demostrar que soy el rey de la categoría“.
Parece un secreto a voces que se trata del mejor, al menos el más espectacular. A tenor de determinadas declaraciones, algunos parece que se siguen sorprendiendo con él. “Tenemos un nuevo Manny Pacquiao”, dijo Richard Shaefer, director ejecutivo de Golden Boy. “No hay hombre en el planeta que dañe como Lucas en este peso”, afirmó Bernard Hopkins. Claro que todos estos piropos provienen de la empresa que le lleva.
Desde que fue robado en sus dos derrotas, no se fía de los jueces. Ejerciendo de abogado del diablo, cabe preguntarse: ¿hay campeón más allá de la pegada? ¿Será suficiente para superar a un rival más técnico? Bien es cierto que García nunca se ha enfrentado con alguien tan duro. Si logra la corona del CMB, ¿será un campeón longevo? Son cuestiones que empezará a contestar en septiembre, como hace siempre, tranquilo, sin prisa pero sin pausa.
De familia con fuerte tradición pugilística, Lucas llega en el mejor momento al reto más difícil. A fe que este héroe sin traje se esforzará por cumplir el anhelo de su vida, ahora a una mano de distancia. Por él, por su familia, por su gente. Dijo Maradona allá por 1992: “Si me muero, quiero volver a nacer futbolista. Soy un jugador que ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra”. Seguramente, algo parecido pensará Matthysse.
14 may 2013
Lucas Matthysse, el destino en sus manos
El Boardwalk Hall de Atlantic City acogerá este próximo sábado uno de los combates más interesantes de las últimas semanas. Lamont Peterson, campeón superligero de la Federación Internacional de Boxeo, se medirá a uno de los más temidos aspirantes de la división, Lucas Matthysse. El vencedor de este pleito se enfrentará con el campeón del Consejo Mundial, el invicto Danny García (26-0; 16 KO).
Fue decisión de Golden Boy Promotions –promotora de Peterson y Matthysse-, que finalmente este encuentro se realice en categoría welter y por tanto el título FIB no esté en juego. Opción discutible pero que no resta ni un ápice de emoción a este combate que promete ser de alto voltaje y en el que ambos contendientes se juegan mucho de cara a su futuro.
El argentino, de 30 años, llega con la necesidad imperiosa de ganar y obtener ese billete que le permita conseguir una oportunidad por el cinturón mundialista porque, aunque parezca mentira con sus números y calidad, Lucas nunca ha sido coronado como campeón mundial absoluto, que es como llaman ahora al campeón de verdad, dejando a un lado interinos, latinos, intercontinentales y demás.
“Los jueces no me preocupan porque esto no irá a las tarjetas. Voy a ir por el nocaut”, dice Matthysse. El plan es claro y no lo oculta. La pegada será el factor decisivo en este envite. El argentino tiene 31 ko en 33 victorias. El 94% de sus peleas terminan antes del límite. Las dos ‘derrotas’ por decisión dividida que tiene en su historial, ante Zab Judah y Devon Alexander, son de dudosa verosimilitud.
Así que podemos decir que estamos ante un invicto que representa el rival más duro con el que se ha visto Peterson. El estadounidense es un hombre que gusta del combate cuerpo a cuerpo, no rehuye la guerra de trincheras y se planta a tutear a su adversario, algo que de aplicarlo ante el argentino puede ser un error fatal. Y es que su pegada empequeñece frente a la del sureño.
Peterson tiene 31 victorias, 16 por ko. El rival más cercano con mayor poder al que se ha enfrentado fue Víctor Ortiz en 2010, (75% de ko), quien lo derribó hasta en dos ocasiones en el tercer asalto. Empataron. Mucho tendrá que extremar las precauciones y atinar en su golpeo para poder sobrevivir. Dicen en Argentina que ‘el que no tiene cuchillo come a tirones’. Lucas sólo tiene sus puños y mucha hambre de gloria. El momento le ha llegado.
Fue decisión de Golden Boy Promotions –promotora de Peterson y Matthysse-, que finalmente este encuentro se realice en categoría welter y por tanto el título FIB no esté en juego. Opción discutible pero que no resta ni un ápice de emoción a este combate que promete ser de alto voltaje y en el que ambos contendientes se juegan mucho de cara a su futuro.
El argentino, de 30 años, llega con la necesidad imperiosa de ganar y obtener ese billete que le permita conseguir una oportunidad por el cinturón mundialista porque, aunque parezca mentira con sus números y calidad, Lucas nunca ha sido coronado como campeón mundial absoluto, que es como llaman ahora al campeón de verdad, dejando a un lado interinos, latinos, intercontinentales y demás.
“Los jueces no me preocupan porque esto no irá a las tarjetas. Voy a ir por el nocaut”, dice Matthysse. El plan es claro y no lo oculta. La pegada será el factor decisivo en este envite. El argentino tiene 31 ko en 33 victorias. El 94% de sus peleas terminan antes del límite. Las dos ‘derrotas’ por decisión dividida que tiene en su historial, ante Zab Judah y Devon Alexander, son de dudosa verosimilitud.
Así que podemos decir que estamos ante un invicto que representa el rival más duro con el que se ha visto Peterson. El estadounidense es un hombre que gusta del combate cuerpo a cuerpo, no rehuye la guerra de trincheras y se planta a tutear a su adversario, algo que de aplicarlo ante el argentino puede ser un error fatal. Y es que su pegada empequeñece frente a la del sureño.
Peterson tiene 31 victorias, 16 por ko. El rival más cercano con mayor poder al que se ha enfrentado fue Víctor Ortiz en 2010, (75% de ko), quien lo derribó hasta en dos ocasiones en el tercer asalto. Empataron. Mucho tendrá que extremar las precauciones y atinar en su golpeo para poder sobrevivir. Dicen en Argentina que ‘el que no tiene cuchillo come a tirones’. Lucas sólo tiene sus puños y mucha hambre de gloria. El momento le ha llegado.
9 may 2013
La victoria como rutina
En otros mentideros deportivos se habla con frecuencia sobre finales de ciclo, crisis, bajo rendimiento de los deportistas… y el boxeo no es ajeno a estos padecimientos tan humanos. Lo extraño es ver cómo a determinados individuos parece no llegarles nunca el declive. Tal es el caso de dos de los mejores boxeadores del mundo, los campeones Wladimir Klitschko y Floyd Mayweather.
A sus 37 años, el ucraniano es el monarca absoluto de la categoría reina, como siempre lo ha sido el peso pesado. Con permiso de su hermano Vitali, Wladimir domina con aplastante superioridad toda la división, no existiendo contendiente que logre siquiera poner en jaque al campeón. Uno tras otro van pasando los candidatos y la mayoría de ellos son despachados con prontitud.
Muchos piensan que a este monopolio ayuda la escasez de talentos que existe actualmente, algo cierto, pero sería injusto obviar la calidad del ‘Dr Steelhammer’ que desde su atalaya de casi dos metros, colaboró en dar un vuelco histórico a la tradicionalmente afroamericana división pesada. En rueda de prensa los retadores ilusionan pero sobre el cuadrilátero, todos lucen mal. Por algo será.
Mayweather se mueve en otro ambiente. Es el mejor entre los mejores. Domina en una categoría con gran actividad y muchos competidores, si bien es cierto que se le acusa de elegir a sus rivales a dedo, no lo es menos que nadie se atreve a mencionar a ningún boxeador por encima de él. A algunos les aburre tanta facilidad para ganar. Ahora, ni Manny Pacquiao resiste la comparativa. El tiempo ha sido juez entre ambos.
Floyd luce en perfecto estado a sus 36 primaveras, tras una inactividad de un año con breve estancia carcelaria incluida. Nada altera su profesionalidad y buen hacer, despejando todas las dudas que pudieran existir sobre su físico. Ha nacido para esto. Su clase, nº1 en defensa y movilidad, contrasta con el estilo más robótico de Wladimir, quien basa su gran éxito en una tremenda pegada. Lo que le sobra a uno, le falta al otro.
Ganar es su pan de cada día. Entrarán en el Salón de la Fama del Boxeo a ocupar un merecido lugar entre los mejores, y lo harán con placidez y gracias al peso de su radiante curriculum. Otros accedieron tirando la puerta abajo, causando mayor agitación entre la afición, protagonizando batallas inolvidables, luchando contra muchos y mejores. Quizás esa sea la única pega por la que sus nombres no estén en la primera página de la historia boxística.
A sus 37 años, el ucraniano es el monarca absoluto de la categoría reina, como siempre lo ha sido el peso pesado. Con permiso de su hermano Vitali, Wladimir domina con aplastante superioridad toda la división, no existiendo contendiente que logre siquiera poner en jaque al campeón. Uno tras otro van pasando los candidatos y la mayoría de ellos son despachados con prontitud.
Muchos piensan que a este monopolio ayuda la escasez de talentos que existe actualmente, algo cierto, pero sería injusto obviar la calidad del ‘Dr Steelhammer’ que desde su atalaya de casi dos metros, colaboró en dar un vuelco histórico a la tradicionalmente afroamericana división pesada. En rueda de prensa los retadores ilusionan pero sobre el cuadrilátero, todos lucen mal. Por algo será.
Mayweather se mueve en otro ambiente. Es el mejor entre los mejores. Domina en una categoría con gran actividad y muchos competidores, si bien es cierto que se le acusa de elegir a sus rivales a dedo, no lo es menos que nadie se atreve a mencionar a ningún boxeador por encima de él. A algunos les aburre tanta facilidad para ganar. Ahora, ni Manny Pacquiao resiste la comparativa. El tiempo ha sido juez entre ambos.
Floyd luce en perfecto estado a sus 36 primaveras, tras una inactividad de un año con breve estancia carcelaria incluida. Nada altera su profesionalidad y buen hacer, despejando todas las dudas que pudieran existir sobre su físico. Ha nacido para esto. Su clase, nº1 en defensa y movilidad, contrasta con el estilo más robótico de Wladimir, quien basa su gran éxito en una tremenda pegada. Lo que le sobra a uno, le falta al otro.
Ganar es su pan de cada día. Entrarán en el Salón de la Fama del Boxeo a ocupar un merecido lugar entre los mejores, y lo harán con placidez y gracias al peso de su radiante curriculum. Otros accedieron tirando la puerta abajo, causando mayor agitación entre la afición, protagonizando batallas inolvidables, luchando contra muchos y mejores. Quizás esa sea la única pega por la que sus nombres no estén en la primera página de la historia boxística.
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