14 mar 2012

El boxeo español toma pulso en Europa

Este pasado fin de semana nos dejó la grata coincidencia de la coronación de dos ‘de los nuestros’ en el contexto europeo. Kiko Martínez revalidó su título en Francia, ante el local Arsen Martirosyan mientras que Silvio Olteanu hizo lo propio frente a Valery Yanchy en La Coruña. El título europeo es un terreno de gran tradición y gratos recuerdos para el deporte patrio.

Noches de reencuentros. Kiko volvía a coincidir con el francés Martirosyan a quien ya se enfrentara en el año 2010, en tierras irlandesas, propinándole una derrota a los puntos por el cetro supergallo EBU. Ahora, el galo afrontaba el que era su tercer intento de conquista europea, peleando como local y con la esperanza de aprovechar uno de sus últimos cartuchos a los 34 años.

Pero el alicantino cumplió con los pronósticos. Venció y convenció, dejando fuera de combate a su rival en el último asalto y acabando de manera contundente con la noche de ilusión de Arsen y su parroquia. Martínez mantiene una estupenda racha de victorias, su última derrota data del año 2009, y logra escalar puestos en las clasificaciones mundiales. Y todo esto con 26 años.

Pinta bien el futuro para Kiko. Un futuro que se iluminó para el rumano afincado en España Silvio Olteanu, quien volvió a repetir, casi literalmente, la noche del 7 de octubre del año pasado, peleando con el mismo rival y en el mismo escenario. Esta vez, el final fue diferente y satisfactorio para sus intereses, consiguiendo vencer al bielorruso en una división dividida que le sabe a gloria.

Olteanu es de esos boxeadores tapados que parecen obligados a ganar dos veces para ser aceptados en el lugar que se han ganado. Han tardado más de 4 meses en darle aquello que había conseguido entre las cuerdas. Ahora, por fin, ya es reconocido oficialmente como campeón europeo de peso mosca, revitalizando con fuerza una carrera que parecía languidecer en los últimos tiempos.

Martínez y Olteanu nos han mostrado que el boxeo español no está muerto, ni mucho menos. En una época en la que parece regresar el interés en los medios por este deporte, pisoteado por un nefasto concepto de lo políticamente correcto, logros como estos nos deben hacer ver que tenemos gente con capacidades para llegar a lo más alto, sólo necesitan ser tratados como merecen.

12 mar 2012

Salido rompe la guitarra a Bob Arum

Corría el año 2011, en su mes de abril, cuando se llevó a cabo la pelea entre el invicto puertorriqueño Juan Manuel López y el aspirante al cetro pluma de la OMB, Orlando Salido. El jefazo del boricua, y casi del boxeo mundial, Bob Arum, estimó esta pelea como la antesala de una más importante y rentable, un enfrentamiento titular entre su representado y el cubano Yuriorkis Gamboa.

Pero eso jamás llegó a producirse. No contaban con que el árbitro parase la pelea en el octavo asalto, quizás de manera precipitada, poniendo fin a la batalla que se saldó con victoria mexicana. Recordemos que Salido había derribado ya en el quinto a López. Las tarjetas estaban igualadas, 66-66. Desde entonces y hasta ahora, el oriundo de Caguas no olvidaba ni encontraba redención.


Este fin de semana se realizó la revancha. Ambos venían de sendas victorias por ko y pretendían hacer lo propio esa noche, dejando las cosas claras esta vez, sin dudas. Y así fue. Salido, prolongando la racha noqueadora que le persigue desde su primer encuentro con López, venció con convicción, dejando fuera de condición para continuar a su rival en la décima vuelta. El silencio inundó el local.

Un mexicano venciendo a un boricua en Puerto Rico es una de esas experiencias que marcan un capítulo en el historial personal. Y no fue la primera vez. Salido, con su boxeo primario y de pundonor, siempre hacia delante y con la potencia de los cañones de Navarone, desbordó a su rival que, en todo momento, adoleció de una defensa ineficaz ante tal tsunami de Sonora.


‘Siri’ no sólo venció a un gran y deportivo rival, quien le agradeció esta nueva oportunidad y que fuese realizada en su país, sino que también noqueó al todopoderoso Arum, el cual debe considerar a Salido como una china en el zapato. Le ha hecho perder la cotización de uno de sus valores más interesantes, pero, además, le priva de una millonaria y planificada función con Gamboa.

El mexicano volvió a estropear un guión que ya se estaba ejecutando: al término del combate, el púgil local estaba arriba en las cartulinas, algo, sin duda, bastante discutible. Con este resultado Salido se sitúa en lo más alto de la división y en el punto de mira de Bob, tozudo para asumir su derrota y la pérdida de un buen negocio. No les extrañe que se realice una tercera e innecesaria tercera entrega

6 mar 2012

Mormeck: crónica de una derrota anunciada

La gran oportunidad en el Boxeo, esa que todos buscan, en ocasiones se presenta sin avisar y en el momento menos esperado. El galo Jean-Mark Mormeck, sabe lo que es aprovechar las oportunidades y así forjó una destacable carrera en la categoría crucero, antesala de la pesada, en la cual tendría su chance este pasado sábado, con 39 años y ante el campeón Wladimir Klitschko.

El combate, si es que se puede llamar así, tenía por guión una nueva victoria para el hercúleo ucraniano, quien pretendía lograr el KO número 50 en su carrera, todo un hito. Nadie daba un duro por Mormeck, pero lo más preocupante fue comprobar que el primer pesimista era él mismo. Como un cordero camino del matadero, el ‘Tyson francés’ subía al ring sin ninguna ilusión.

Con la esperanza en paradero desconocido, no tuvo ningún interés en luchar, ni si quiera en sobrevivir, simplemente se limitó a retrasar unos minutos lo inevitable. Las intenciones fueron claras tras el primer asalto, uno de los peores de los últimos años. Dos no pelean si uno no quiere y lo de Mormeck fue sonrojante, máxime cuando has sido un gran campeón, ahora prejubilado.

En un mal entrenamiento público ante más de 50 mil personas, que se dice pronto, los asistentes no buscaban un combate que admirar, sólo querían ver a Wladimir tumbando a otro rival hasta someterlo al tapiz. Y eso tuvieron, nada más. Por ello no hay motivo para reclamar por el dinero de la entrada, sabes a lo que ibas y lo tuviste, todos contentos. Menos el deporte.

Porque, a fin de cuentas, esto no es boxeo. Una pelea se sostiene entre dos iguales, no entre una persona y un muñeco. Cargamos contra el ‘macarra’ de Chisora, inferior a Vitali, pero lo intentó ante el hermano mayor, dio una animada pelea que pocos esperaban. Momerck es de otra pasta. Quizá la edad hace mella y sus ilusiones ya no son las de antes, su objetivo ya fue cumplido.

El retiro es su próxima meta, a buen seguro que ahí lo hará mejor. Lo merece. Los Klitschko tienen ese aura de guerrero invencible y hacen que sus rivales salgan derrotados o lo asuman tras el primer asalto. Ese estigma psicológico debe superarse, pues la división pesada aún tiene mucho que ofrecer. Quién lo iba a decir, pero Chisora es el ejemplo a seguir. Hay que intentarlo.

5 mar 2012

Iván Pozo y Mormeck: dos formas de desafiar la derrota

El pasado fin de semana, Iván Pozo y Jean-Marc Mormeck fueron dos hombres con un destino similar. Se enfrentaban a difíciles campeones que tenían acordada una cita con la victoria a la que ni el español ni el francés estaban invitados ni iban a ser obstáculo para ello. Y es que Jamie McDonnell, futuro mundialista, y el todo poderoso Wladimir Klitschko, fueron muros insalvables.

Para el gallego Iván Pozo era un duelo irrechazable por la relevancia del rival, la importancia del título en juego y evitar un olvido en los ranking europeos. Fue más bien un deber moral. La poca preparación específica para este envite provocó que luciera mal, superado en todo momento por su espigado rival, quien pese a no tener una alta tasa de KOs, agenció uno para su colección.


No hay que reprochar nada al ‘campeón hispano del CMB’, quien trató de actuar, tantear el percal y combatir en la medida de lo posible. Nada salió, no surgió la oportunidad y a nadie sorprende esta derrota. Esperemos que este vigués de 32 años logre una mayor frecuencia en su actividad pugilística, si así lo desea, ya que para mantenerse y competir al más alto nivel no basta una pelea anual.

Algo que Jean-Marc Mormeck sabe bien. Otrora dominador del peso crucero, hasta que un tal David Haye lo liquidara en su propia casa, probó suerte en los pesos pesados buscando un cambio de aires que le permitiese mantener encendida la llama del guerrero en su interior. Ahora, con 39 años, se le presentó la gran oportunidad de ser campeón del mundo ante Wladimir.


Con el tiempo necesario para su preparación y acondicionamiento, tanto físico como mental, el ‘Tyson francés’ encaraba una pelea en la que la única duda que existía era saber el asalto en que el ucraniano terminaría con él. Algunos deportistas reaccionan ante este destino fatal con valentía, bravura y la inconsciencia del que se sabe perdido. Otros, como es el caso, se resignan y esperan lo previsto.

Dos formas de enfrentarse a la derrota, de entender el deporte, de defender el honor y demostrar su orgullo. Pozo todavía tiene camino que recorrer, o a ello se aferra amén de su conducta; Mormeck ya sabía que no quería más, sólo esperaba a que llegase el tren para regresar a la tranquilidad de su hogar, dejando atrás un camino lleno de luces y alguna sobra, que pone el punto y final a su paso por el boxeo.

1 mar 2012

Julio César Chávez, un padre en apuros

En el día de ayer, la polémica se desataba en twitter cuando el gran ex boxeador mexicano Julio César Chávez despreciaba al rey sin corona Sergio Martínez, al que considera un cobarde al que su hijo puede vencer sin mayor problema. Las palabras no se las lleva el viento en internet. La bulla para que su hijo se enfrente al legítimo campeón minaron su paciencia.

“Mira pinchi de mierda a ver que haces cuando Chávez Jr. te rompa tu madre, apestoso”, así abría la veda la ‘Leyenda’. “Todo el mundo sabe que tus peleas nadie las ve y Margarito te partió tu madre ‘perro que ladra no muerde’ mendigando peleas”. Sergio no embestía el capote. Ambos no coincidieron temporalmente en los rings, pero sí fuera y parece fácil saber quien vence en modales.

La mayoría de aficionados están de acuerdo en que, a día de hoy, ‘Maravilla’ es superior a JCChávez Jr, a quien da la impresión que tratan de proteger de una debacle a manos del argentino. Esperan a que pase el tiempo, el chico mejore y gane experiencia y el rival empeore y pierda facultades. Un padre lo hace por amor, sus promotores lo hacen por dinero, obviamente.
Si quieren proteger al Junior de pelear, es decir, de hacer su trabajo, sería mejor que se dedique a otra cosa, hambre seguro que no pasará. Es una vergüenza el mensaje que se les envía a aquellos deportistas sin padrino ni apellido: no basta con ser bueno, hay que tener enchufe. No hay obsesión hacia Chávez Jr, sólo hay un boxeador que trata de recuperar aquello que ‘le tomaron prestado’.

Sólo es un luchador que quiere su cinturón, algo que en el boxeo de hoy parece secundario. “Julio ya tiene fecha en junio pero después de esa pelea yo te garantizo que la siguiente es contigo, palabra de campeón”, planifica Chávez Sr. a Martínez, además de un reparto 60-40 para su hijo. En otro tiempo esa ‘palabra’ era ley pero, actualmente por desgracia, vale menos que los bonos griegos.

No complace ver como uno de los mayores exponentes que ha dado este deporte se dedica a ser herramienta para promotores, a los que sirve carnaza con estas declaraciones. Es un padre defendiendo a su hijo, normal, pero su vástago es mayor de edad y campeón del mundo, no necesita hablar para defenderse, simplemente cumplir con su oficio y cerrar las bocas que tanto le molestan.

28 feb 2012

“El Gran” Alexander desintegra a Maidana

Noche de estreno. Marcos Maidana y Devon Alexander eran dos extraños en una nueva división que les examinaba por primera vez. Duelo de estilos en territorio comanche. El duro pegador contra el fino estilista. Un clásico. Una velada de Boxeo emocionante que se presumía igualada dada la categoría de los contendientes. Pero nada más lejos de la realidad, pues no existió ‘pelea’.

Sólo hubo un protagonista. Alexander venía con el aura de joven promesa desgastada, tras un pérfido 2011 que le arrojó una derrota ante Timothy Bradley (próximo rival de Manny Pacquiao) y una ‘endeble’ victoria ante Lucas Matthysse. Ahora otro alumno de la escuela argentina se cruzaba en su camino, siendo el ‘Chino’ Maidana uno de sus mayores exponentes.

Duro cañonero, aunque en sus últimas cuatro peleas sólo una fue concluida antes del tiempo reglamentario, trataba de probar suerte y constatar sensaciones en un lugar al norte de su reinado superligero. Las conclusiones no pudieron ser más claras y rotundas. Su director en el taburete también era su nuevo compañero en estas lindes, Cristian Rodríguez, que no supo guiar a su pupilo.
Como si se encontrase en el Triángulo de las Bermudas, Maidana fue borrado del cuadrilátero. El mejor Alexander hizo aparición el día más indicado para él, delante de su gente, para regresar a la primera línea del boxeo mundial. Velocidad, movilidad, tensión (su entrenador no paraba de pedirle calma), constancia y fuerza, mucha fuerza, que supo aplicar sobre su rival.

La victoria a los puntos se debe a que Maidana es tan duro dando como recibiendo golpes pues aunque Devon no destaque por su poder como anestesista, consiguió enviar suficientes buenas y precisas manos como para rendirlo a la lona. Prueba superada para el estadounidense que a sus 25 años, se coloca de nuevo y con más experiencia en la senda hacia lo más alto.

Maidana, tras este traspiés, debe replantearse su destino: seguir en la división en la que puede desarrollar todas sus habilidades o volver a intentar ampliar sus metas. En este caso, necesita mejorar su preparación táctica, ya que la falta de alternativas en su plan fue un lastre insalvable, demasiado unidireccional. No siempre gana el más fuerte, lo común, es que se imponga el más inteligente.

27 feb 2012

Huck no supera el frente ruso

El serbio Muamar Hucic, nacionalizado alemán y rebautizado como Marco Huck, efectuó el salto a la división pesada ante el campeón olímpico de esta categoría en 2004, el ruso Alexander Povetkin. Huck venía de cosechar un muy buen historial en la categoría de peso crucero y su ambición y la de sus promotores, no sé cual influyó más, le llevaron a aventurarse hacia la ruta que lleva a la cima más alta del boxeo.

El encuentro se asemejaba a un choque entre un buen sedán alemán y una locomotora del Transiberiano. Povetkin, con una ventaja de 9 kilos sobre su rival, es a día de hoy y tras el chasco de David Haye, el mayor reto que se puede presentar a los hermanos Klitschko, hoy caciques de los pesos pesados. Más allá no se encuentran hombres con posibilidades reales de victoria. Pero si algo tiene este deporte, es eso.
La imprevisión. Si la semana pasada vimos al todopoderoso Vitali tener que aplicarse más de lo esperado ante un irreverente y correoso Dereck Chisora, esta hemos asistido a un encuentro más igualado de lo imaginado. Tras un principio pausado que insinuaba un tranquilo peregrinar hacia una nueva victoria rusa, Huck empezó a proyectar diversas embestidas y combinaciones que afectaron a su rival.

No ayudó a Alexander una preparación física algo escasa, aparentemente, ya que desde la mitad de la pelea se le vio falto de continuidad en sus acciones y buscando el aire en cada momento de respiro que podía arañar. Utilizó de forma constante la técnica de agachar la cabeza a la altura de la cintura de su rival, terminando en agarre y posterior intervención arbitral.
Curiosamente el púgil local no supo anular esta acción y colaboró en embarrar una pelea que derivó en una constante de abrazos y poco boxeo. El frío ruso supo manejarse aún en los peores momentos y logró exhibir algunos de sus golpes más contudentes, anotándose por la mínima los asaltos necesarios para lograr la victoria. El ímpetu de Huck duró hasta el último segundo.

Victoria dividida y respiro para Povetkin en una fea actuación que desluce algo su figura. Marco Huck, por su parte, confirma lo buen boxeador que es y muestra un gran corazón para abordar grandes retos pero, siendo realistas, no representa nada revolucionario en una división dominada por gigantes de dura pegada. Siguiendo el ejemplo de Adamek, hay que ser concientes de nuestros límites.

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