Rubén Nieto y Nicolás González han conseguido ganar su propio espacio en cualquiera de las más selectas hemerotecas del boxeo español. Una pelea tan emocionante e intensa que tardará en ser igualada y, aún más, olvidada. Y la verdad es que por los primeros compases y mayor parte del combate, parecía que habría nuevo campeón .
El inicio de Nicolás González fue excelente, sin mostrar vértigo alguno ante la altura del reto. Salió con la claridad y contundencia acostumbradas. Al mal tiempo, Nieto puso buena defensa. Bien cubierto, evitando errores y aprovechando algún espacio que Nico pudiera dejar. Y es que el aspirante, a medida que tomaba confianza descuidó ese apartado.
Tras anotarse los dos primeros asaltos, fue derribado en el tercero. Por primera vez vivió en carnes lo que sufren la mayoría de sus rivales. Este hecho condicionó todo lo demás. Un boxeador tiene que ser un excelente gestor de crisis. Saber resolver cada problema con la misma celeridad con la que llegan. En esto resultó más eficaz Rubén Nieto. Pero la referida caída de Nico supuso el fin de las estrategias.
Pese a estar dañado, no optó por agarrarse y arañar segundos vitales. No buscó recuperarse. En su mente solo estaba seguir pegando, que allí no había pasado nada, que aquello no fue más que un pequeño accidente. En un acto memorable de esfuerzo, ambos se enfrascaron en constantes intercambios en una guerra abierta en la que el más curtido sobrevivió.
Nieto nunca perdió por KO, su única derrota fue ante el excampeón de Europa y exaspirante mundial Michele Di Rocco, y en su hoja de servicios figuran victorias por títulos continentales en Bélgica e Inglaterra. Conoce el sabor de su sangre y la resistencia de su cuerpo. No se puede menospreciar.
Quizás una mejor dosificación de Nicolás González le hubiera dado el campeonato. Dañó al campeón, lo derribó y aún así fue noqueado. Tal vez la falta de experiencia para lidiar con situaciones extremas fue la clave que marcó la diferencia. Con mimbres tan buenos, pocas veces una derrota puede ayudar tanto a mejorar a un boxeador.
Con 33 años, Rubén Nieto volvió a demostrar lo que es la grandeza, cómo caer y levantarse, porque ambas hay que saber hacer. En los últimos combates su rendimiento está dando los mejores frutos y promete no quedar aquí. Posiblemente los ingleses volverán a cruzarse en su camino europeo. Mucho van a tener que sudar.
26 jul 2016
19 jul 2016
El talento encuentra premio
El pasado 16 de julio, Eloy Iglesias se proclamó campeón de España del peso ligero ante el canario King Daluz, defensor del título. Iglesias venció en su Zaragoza natal, ante 1.000 aficionados.
Hace un par de años, compartí una pequeña lista con 5 de los mejores españoles menores de 25 años. Toda opinión es discutible, pero curioso fue el hecho de que uno de los nombres más cuestionados de ese artículo fue el de Eloy Iglesias.
Sus condiciones innatas para el boxeo lo convertían en un púgil prometedor. Pero el talento bruto es solo uno de los ingredientes necesarios a desarrollar para alcanzar el éxito. Cuestionado por su profesionalidad -discutida por bajas y lesiones de última hora que hacían dudar sobre su fiabilidad a la hora de organizar un evento-, Eloy Iglesias no recibía el crédito esperado.
Su momento más destacado fue el nulo firmado ante Daniel Rasilla -diciembre de 2011- quien venía de disputar el campeonato de Europa y alzarse con la corona superligera de la Unión Europea. De nuevo confirmaba ser un joven de destacado juego de piernas y veloces manos que apuntaba alto.
Pero su carrera no terminaba de despuntar. Mantenía cierta actividad pero con rivales que no ofrecían ni fomentaban un salto de calidad. Iglesias es de ese tipo de deportistas que se crece ante los grandes retos y se achata en los menores. Tal vez ello explique la irregularidad en su desempeño.
En 2014 solo pudo pelear una vez. Parecía que uno de los boxeadores más completos de nuestro país se desinflaba sin remedio. Un año después mantuvo cierta actividad con un par de peleas. Pero 2016 ha sido su regreso a lo grande. De perdidos al río.
Dos campeonatos de España. El primero, por el cetro superligero, ante el pegador Nicolás González, al que muchos evitaban. Iglesias, fiel a su estilo, supo controlar con técnica la dinamita madrileña y dominó los primeros asaltos. Pero la falta de actividad se vio reflejada en una merma física que supuso su fin en el 8º asalto.
Ante King Daluz, por el campeonato ligero, el físico no sería problema. Con el extra de pelear en casa, la presión del local no le permitía defraudar a su gente. De nuevo mostró su repertorio y buen hacer, firmando un entretenido choque que terminó antes de lo debido por un inoportuno choque de cabezas. Huele a revancha.
De este modo Eloy Iglesias, en su día el más joven en estar en la selección con 16 años y el más joven en debutar en el campo profesional con 18, alcanza la cima del boxeo español tras años de titubeos y dudas. En su mano -y mente- está la posibilidad de convertir este éxito en un escalón de subida o en continuar con una sinuosa trayectoria.
Hace un par de años, compartí una pequeña lista con 5 de los mejores españoles menores de 25 años. Toda opinión es discutible, pero curioso fue el hecho de que uno de los nombres más cuestionados de ese artículo fue el de Eloy Iglesias.
Sus condiciones innatas para el boxeo lo convertían en un púgil prometedor. Pero el talento bruto es solo uno de los ingredientes necesarios a desarrollar para alcanzar el éxito. Cuestionado por su profesionalidad -discutida por bajas y lesiones de última hora que hacían dudar sobre su fiabilidad a la hora de organizar un evento-, Eloy Iglesias no recibía el crédito esperado.
Su momento más destacado fue el nulo firmado ante Daniel Rasilla -diciembre de 2011- quien venía de disputar el campeonato de Europa y alzarse con la corona superligera de la Unión Europea. De nuevo confirmaba ser un joven de destacado juego de piernas y veloces manos que apuntaba alto.
Pero su carrera no terminaba de despuntar. Mantenía cierta actividad pero con rivales que no ofrecían ni fomentaban un salto de calidad. Iglesias es de ese tipo de deportistas que se crece ante los grandes retos y se achata en los menores. Tal vez ello explique la irregularidad en su desempeño.
En 2014 solo pudo pelear una vez. Parecía que uno de los boxeadores más completos de nuestro país se desinflaba sin remedio. Un año después mantuvo cierta actividad con un par de peleas. Pero 2016 ha sido su regreso a lo grande. De perdidos al río.
Dos campeonatos de España. El primero, por el cetro superligero, ante el pegador Nicolás González, al que muchos evitaban. Iglesias, fiel a su estilo, supo controlar con técnica la dinamita madrileña y dominó los primeros asaltos. Pero la falta de actividad se vio reflejada en una merma física que supuso su fin en el 8º asalto.
Ante King Daluz, por el campeonato ligero, el físico no sería problema. Con el extra de pelear en casa, la presión del local no le permitía defraudar a su gente. De nuevo mostró su repertorio y buen hacer, firmando un entretenido choque que terminó antes de lo debido por un inoportuno choque de cabezas. Huele a revancha.
De este modo Eloy Iglesias, en su día el más joven en estar en la selección con 16 años y el más joven en debutar en el campo profesional con 18, alcanza la cima del boxeo español tras años de titubeos y dudas. En su mano -y mente- está la posibilidad de convertir este éxito en un escalón de subida o en continuar con una sinuosa trayectoria.
2 mar 2016
El riesgo de jugar siempre a una carta
Kiko Martínez cayó por la vía rápida ante Leo Santa Cruz. Si solo tomamos el resultado, constatamos que fue algo esperado por apostantes y muchos aficionados al boxeo, si bien el desenlace no refleja fielmente lo vivido durante los cinco asaltos que pudimos disfrutar.
Es agradable ver cómo los medios americanos han ido más allá y se muestran complacidos con la actuación y demostración de bravura del alicantino. Que nadie se extrañe si lo volvemos a ver por tierras estadounidenses. Pero, pasado el acaloramiento de la refriega, debemos echar un vistazo a determinados aspectos.
Estrategia
Kiko se enfrentaba a un rival más pesado, más alto y más técnico. Necesitaba su mejor versión. Cortar distancia con velocidad y pegar al cuerpo. Su estilo típico. Algo que Santa Cruz trató de anular. El propio Kiko reconoció tras el combate: “esperaba que trabajara más al choque, y me ha roto la estrategia“, recogió Jesús Mínguez en Diario As.
Extraña saber que ese era el único plan, máxime cuando en los días previos el mexicano confesó sus intenciones: “Kiko Martínez es un boxeador muy fuerte y estamos preparados para boxearlo, mantenerlo a distancia si se hace necesario, porque puede resultar un rival muy peligroso si solo pensamos en intercambiar golpes con él”.
Defensa
Aunque golpes sí que hubo. En total Santa Cruz conectó 234, 190 de poder; Kiko castigó con 74 a su oponente, con 54 potentes. Unas cifras muy desiguales, en las que se refleja el gran volumen de trabajo de Cruz y una defensa poco efectiva por parte del alicantino.
Faceta que no parece mejorar y que en los duelos con los mejores es un punto clave. Fue Carl Frampton, allá en 2013, quien lo noqueó por primera vez en su carrera. Scott Quigg hizo lo propio en dos asaltos el pasado año. Y ahora, tras una catarata de duras manos, vuelve a caer antes del límite.
Salud
Estas derrotas han tenido un guión similar. Kiko sale a matar o morir, apuesta por meter presión, intensidad y disparar con gran calibre. Funciona la mayoría de veces, da fe su historial, pero ante lo más granado del mundo, esa única carta no es suficiente.
Y lo más serio, es arriesgado. Estas derrotas llegan como consecuencia de una sucesión de manos duras que Kiko asimila hasta que no puede más. La estrategia de fajarse siempre y en todo momento, supone una exigencia y un castigo al cuerpo que conviene dosificar.
Futuro
Kiko cumple este mes 30 años. No es excesivo reconocer que se encuentra en uno de los mejores estados de forma de su carrera. Tiene constancia y sacrificio de gran profesional. Esto no cambia aún cayendo ante tres de los mejores del mundo, a los que enfrentó en su mejor momento y estando invictos.
Por ello, en este punto cabe plantearse hacia dónde dirigirá el camino de Kiko Martínez su promotora, Maravillabox. ¿Tomar aliento para tratar de ampliar su excelente currículo? ¿Convertirse en trampolín de otros valores en Estados Unidos? Ojalá en los próximos meses volvamos a ver sonreír a nuestra principal figura en el boxeo.
Es agradable ver cómo los medios americanos han ido más allá y se muestran complacidos con la actuación y demostración de bravura del alicantino. Que nadie se extrañe si lo volvemos a ver por tierras estadounidenses. Pero, pasado el acaloramiento de la refriega, debemos echar un vistazo a determinados aspectos.
Estrategia
Kiko se enfrentaba a un rival más pesado, más alto y más técnico. Necesitaba su mejor versión. Cortar distancia con velocidad y pegar al cuerpo. Su estilo típico. Algo que Santa Cruz trató de anular. El propio Kiko reconoció tras el combate: “esperaba que trabajara más al choque, y me ha roto la estrategia“, recogió Jesús Mínguez en Diario As.
Extraña saber que ese era el único plan, máxime cuando en los días previos el mexicano confesó sus intenciones: “Kiko Martínez es un boxeador muy fuerte y estamos preparados para boxearlo, mantenerlo a distancia si se hace necesario, porque puede resultar un rival muy peligroso si solo pensamos en intercambiar golpes con él”.
Defensa
Aunque golpes sí que hubo. En total Santa Cruz conectó 234, 190 de poder; Kiko castigó con 74 a su oponente, con 54 potentes. Unas cifras muy desiguales, en las que se refleja el gran volumen de trabajo de Cruz y una defensa poco efectiva por parte del alicantino.
Faceta que no parece mejorar y que en los duelos con los mejores es un punto clave. Fue Carl Frampton, allá en 2013, quien lo noqueó por primera vez en su carrera. Scott Quigg hizo lo propio en dos asaltos el pasado año. Y ahora, tras una catarata de duras manos, vuelve a caer antes del límite.
Salud
Estas derrotas han tenido un guión similar. Kiko sale a matar o morir, apuesta por meter presión, intensidad y disparar con gran calibre. Funciona la mayoría de veces, da fe su historial, pero ante lo más granado del mundo, esa única carta no es suficiente.
Y lo más serio, es arriesgado. Estas derrotas llegan como consecuencia de una sucesión de manos duras que Kiko asimila hasta que no puede más. La estrategia de fajarse siempre y en todo momento, supone una exigencia y un castigo al cuerpo que conviene dosificar.
Futuro
Kiko cumple este mes 30 años. No es excesivo reconocer que se encuentra en uno de los mejores estados de forma de su carrera. Tiene constancia y sacrificio de gran profesional. Esto no cambia aún cayendo ante tres de los mejores del mundo, a los que enfrentó en su mejor momento y estando invictos.
Por ello, en este punto cabe plantearse hacia dónde dirigirá el camino de Kiko Martínez su promotora, Maravillabox. ¿Tomar aliento para tratar de ampliar su excelente currículo? ¿Convertirse en trampolín de otros valores en Estados Unidos? Ojalá en los próximos meses volvamos a ver sonreír a nuestra principal figura en el boxeo.
13 feb 2016
Gabriel Campillo, vivir para contarlo
El 20 de junio de 2009, Gabriel Campillo se convertía en el campeón mundial número 11 para España. El campeón más ‘grande’ de nuestra historia -monarca en semipesado-, hizo oficial su jubilación el mismo día que se rememora el nacimiento de Max Baer o la primera derrota profesional de Mike Tyson, como célebre sorpresa.
Boxeador diferente, zurdo, espigado, al que reprobaban su escasa pegada, demostró que cualidades no faltaban y, sobretodo, la importancia de que para competir al más alto nivel la fortaleza no solo debe ser física, sino mental. Es difícil encontrar un deportista con mejor encaje en ese aspecto.
Curiosamente, pese a llegar a la cima de este deporte -cosa difícil-, y ser un español que pudo vivir del pugilismo -casi igual de difícil-, no desafina reiterar que el boxeo no fue justo con él. Un tipo tan honesto que solo podía perder por robo o por KO. “No me gusta quejarme, me adapto a lo que hay“, confesaba el incrédulo vallecano.
Aquél niño que conoció el boxeo de madrugada junto a su padre, salió del barrio para conquistar el mundo. España queda pequeña y los alemanes le privan del campeonato de Europa, así que gana el mundial en Argentina, lo defiende en Kazajistán y acepta la revancha en Las Vegas, que tuvo por resultado lo que los medios americanos calificaron como ‘Robo del año’. Más tarde vendría el ‘del siglo’, ante Tavoris Cloud.
Gozó el placer de la gloria y soportó la crueldad de la injusticia. Vio la realidad que no sale en los medios. Las luces y las sombras de un negocio aderezado, como tantos otros, de aprovechados, mentirosos, trabajo sin recompensa y jueces al servicio de turbios intereses que puntúan con los ojos puestos en la cartera.
Pensaba en alto Nach aquello de ‘Tengo hambre de victoria, pero acepto las derrotas, de ellas brota lo aprendido y dan sentido a esta existencia rota‘, algo que bien podría firmar Campillo cuando le birlaban impunemente triunfos que le privaron de reconocimientos que demostró merecer. O cuando llegaron las derrotas de verdad.
Combatió en una de las divisiones más competitivas de la actualidad. Como un boxeador de los viejos tiempos, no rehuyó rival alguno, buscando siempre el camino directo hacia la cima, aunque ello supusiera enfrentarse a verdaderas bestias. El mayor ejemplo lo tenemos con Sergey Kovalev, superestrella que hoy todos conocen y muchos temen.
Ahora, con elocuencia y dignidad de campeón, Gabriel Campillo dice adiós como prometió, el día que no pudiera dar su mejor nivel. Una carrera en la que ha sido y ha visto todo. Deja una huella que muchos ya quisieran experimentar, con el ejemplo de que el triunfo no está solo en vencer, también en saber levantarse, aprender y mantener la ilusión. Algo que se tiene que vivir para contarlo.
Boxeador diferente, zurdo, espigado, al que reprobaban su escasa pegada, demostró que cualidades no faltaban y, sobretodo, la importancia de que para competir al más alto nivel la fortaleza no solo debe ser física, sino mental. Es difícil encontrar un deportista con mejor encaje en ese aspecto.
Curiosamente, pese a llegar a la cima de este deporte -cosa difícil-, y ser un español que pudo vivir del pugilismo -casi igual de difícil-, no desafina reiterar que el boxeo no fue justo con él. Un tipo tan honesto que solo podía perder por robo o por KO. “No me gusta quejarme, me adapto a lo que hay“, confesaba el incrédulo vallecano.
Aquél niño que conoció el boxeo de madrugada junto a su padre, salió del barrio para conquistar el mundo. España queda pequeña y los alemanes le privan del campeonato de Europa, así que gana el mundial en Argentina, lo defiende en Kazajistán y acepta la revancha en Las Vegas, que tuvo por resultado lo que los medios americanos calificaron como ‘Robo del año’. Más tarde vendría el ‘del siglo’, ante Tavoris Cloud.
Gozó el placer de la gloria y soportó la crueldad de la injusticia. Vio la realidad que no sale en los medios. Las luces y las sombras de un negocio aderezado, como tantos otros, de aprovechados, mentirosos, trabajo sin recompensa y jueces al servicio de turbios intereses que puntúan con los ojos puestos en la cartera.
Pensaba en alto Nach aquello de ‘Tengo hambre de victoria, pero acepto las derrotas, de ellas brota lo aprendido y dan sentido a esta existencia rota‘, algo que bien podría firmar Campillo cuando le birlaban impunemente triunfos que le privaron de reconocimientos que demostró merecer. O cuando llegaron las derrotas de verdad.
Combatió en una de las divisiones más competitivas de la actualidad. Como un boxeador de los viejos tiempos, no rehuyó rival alguno, buscando siempre el camino directo hacia la cima, aunque ello supusiera enfrentarse a verdaderas bestias. El mayor ejemplo lo tenemos con Sergey Kovalev, superestrella que hoy todos conocen y muchos temen.
Ahora, con elocuencia y dignidad de campeón, Gabriel Campillo dice adiós como prometió, el día que no pudiera dar su mejor nivel. Una carrera en la que ha sido y ha visto todo. Deja una huella que muchos ya quisieran experimentar, con el ejemplo de que el triunfo no está solo en vencer, también en saber levantarse, aprender y mantener la ilusión. Algo que se tiene que vivir para contarlo.
31 dic 2015
Los 10 momentos del boxeo en 2015
10 – Andre Ward vs Paul Smith
El talentoso Ward volvió a la actividad ¡19! meses después, para superar en 9 asaltos a Paul Smith, el pasado 20 de junio. De 31 años, este campeón olímpico e invicto profesional llevaba sin subirse a los cuadriláteros desde noviembre de 2013. Tras este triunfo y seis años reinando en la división supermedia, el estadounidense decidió dejar su corona de ‘super campeón’ de la Asociación Mundial de Boxeo y subir de peso. Kovalev está en la mira.
9 – Deontay Wilder vs Bermane Stiverne
‘La gran esperanza americana’ reconquistó el título de los pesos pesados para Estados Unidos, algo histórico de por sí, al derrotar por decisión unánime a Bermane Stiverne, el 17 de enero. No tuvo problema en sumar dos nuevos KO a su colección, ante Eric Molina y Johann Duhaupas. A la espera de su posible choque con Tyson Fury, regresa el 16 de enero ante el polaco Artur Szpilka (20-1; 15 KO).
8 – Timothy Bradley Jr vs Brandon Rios
Bradley estrenó entrenador en este combate y su estilo se volvió más vistoso y arriesgado, una deriva que se venía apreciando en sus últimos combates, tratando de acallar a aquellos que lo tachan de aburrido y elusivo. Se reivindicó como el gran boxeador que es, noqueando a Ríos en el 9º asalto. Antes, había derrotado por unanimidad a Jessie Vargas. Méritos que le han servido para ser el próximo y último rival de Manny Pacquiao.
7 – Román González vs Edgar Sosa
No hubo sorpresa, prácticamente ni hubo pelea. El nica noqueó en el segundo asalto al aspirante mexicano, el 16 de mayo. Plácida victoria de ‘Chocolatito’ González que, tras el retiro de Floyd Mayweather, está considerado como el mejor boxeador libra por libra. Además, enfrentó a Brian Viloria, a quien liquidó en 9 asaltos. Le esperan grandes rivales en 2016, empezando por ‘El Gallo’ Estrada.
6 – Peter Quillin vs Daniel Jacobs
Jacobs retuvo el título mediano de la AMB acabando con Peter Quillin en poco más de un minuto. Lo más relevante de este combate no fue el resultado, sino la forma en que se produjo. La imbatibilidad de Quillin se esfumó en menos de dos minutos. Jacobs hizo diana con su derecha para irse sobre su rival mal herido y acabarlo. Visto y no visto. El siguiente en testar sus puños será el inglés Billy Joe Sunders.
5 – Takashi Miura vs Francisco Vargas
Posiblemente la pelea del año. Francisco Vargas, fue castigado y derribado, estaba casi liquidado, a punto de ser otra víctimas más del llamado ‘mata mexicanos’ japonés pero, en el noveno asalto, dio la vuelta al combate y noqueó a Miura para arrebatarle el cinturón y convertirse en nuevo campeón superpluma del Consejo Mundial de Boxeo. Combate de obligado visionado.
4 – Golovkin vs David Lemieux
GGG se lució en el Madison Square Garden, al vencer por nocaut técnico a David Lemieux, para unificar los títulos medianos. Fue su primer combate en pago por evento y demostró que no es solo un gran noqueador, sino también un sobresaliente boxeador. Ahora, en su particular quebradero de cabeza en la búsqueda de rivales, le toca hacer una defensa voluntaria antes de enfrentarse a finales de 2016 con Canelo.
3 – Wladimir Klitschko vs Tyson Fury
La noche del 28 de noviembre fue histórica en la división pesada. Por primera vez en más de una década, no habrá ningún campeón apellidado Klitschko. Tyson Fury manifestó ser algo más que un bocazas y superó al monarca absoluto Wladimir Klitschko para firmar un triunfo unánime ante los siempre sospechosos jueces ‘alemanes’. Una rendija se abre en la pétrea categoría absoluta. Wladimir se resiste a ceder el trono y apostará todo en una revancha que tendrá lugar en Inglaterra.
2 – Miguel Cotto vs Saúl Álvarez
El mexicano era favorito, pero Cotto era demasiado orgulloso para servir el triunfo en bandeja. El boricua dio bastante guerra, tratando de cobrar cada guantada que recibía, pero en contundencia no se comparó con la pegada de Canelo. Ese elemento fue el que decantó la balanza. El veterano puso el boxeo; el joven, la fuerza. Y esa dicotomía trajo cierta polémica entre algunos aficionados sobre el resultado final. Cotto baja de división tratando de aprovechar su segunda juventud con Freddie Roach y Canelo se armará de valor ante el inevitable Golovkin.
1 – Floyd Mayweather vs Manny Pacquiao
Sin duda, la pelea que más ha dado que hablar en años. Antes y después. El llamado ‘Combate del siglo’ fue una decepción para unos y algo esperado para otros. Se cumplieron los pronósticos y Floyd Mayweather superó sin apuros a un doliente Manny Pacquiao, que justificaría su mermada actuación a una lesión en el codo. Lo cierto es que esta pelea será recordada por sus cifras taquilleras más que por su espectáculo. Y también porque en España todo el mundo habló de boxeo. Mayweather se retiraría meses más tarde con una triste victoria ante Andre Berto. Descafeinado final para la figura que ha marcado la época más reciente del boxeo.
El talentoso Ward volvió a la actividad ¡19! meses después, para superar en 9 asaltos a Paul Smith, el pasado 20 de junio. De 31 años, este campeón olímpico e invicto profesional llevaba sin subirse a los cuadriláteros desde noviembre de 2013. Tras este triunfo y seis años reinando en la división supermedia, el estadounidense decidió dejar su corona de ‘super campeón’ de la Asociación Mundial de Boxeo y subir de peso. Kovalev está en la mira.
9 – Deontay Wilder vs Bermane Stiverne
‘La gran esperanza americana’ reconquistó el título de los pesos pesados para Estados Unidos, algo histórico de por sí, al derrotar por decisión unánime a Bermane Stiverne, el 17 de enero. No tuvo problema en sumar dos nuevos KO a su colección, ante Eric Molina y Johann Duhaupas. A la espera de su posible choque con Tyson Fury, regresa el 16 de enero ante el polaco Artur Szpilka (20-1; 15 KO).
8 – Timothy Bradley Jr vs Brandon Rios
Bradley estrenó entrenador en este combate y su estilo se volvió más vistoso y arriesgado, una deriva que se venía apreciando en sus últimos combates, tratando de acallar a aquellos que lo tachan de aburrido y elusivo. Se reivindicó como el gran boxeador que es, noqueando a Ríos en el 9º asalto. Antes, había derrotado por unanimidad a Jessie Vargas. Méritos que le han servido para ser el próximo y último rival de Manny Pacquiao.
7 – Román González vs Edgar Sosa
No hubo sorpresa, prácticamente ni hubo pelea. El nica noqueó en el segundo asalto al aspirante mexicano, el 16 de mayo. Plácida victoria de ‘Chocolatito’ González que, tras el retiro de Floyd Mayweather, está considerado como el mejor boxeador libra por libra. Además, enfrentó a Brian Viloria, a quien liquidó en 9 asaltos. Le esperan grandes rivales en 2016, empezando por ‘El Gallo’ Estrada.
6 – Peter Quillin vs Daniel Jacobs
Jacobs retuvo el título mediano de la AMB acabando con Peter Quillin en poco más de un minuto. Lo más relevante de este combate no fue el resultado, sino la forma en que se produjo. La imbatibilidad de Quillin se esfumó en menos de dos minutos. Jacobs hizo diana con su derecha para irse sobre su rival mal herido y acabarlo. Visto y no visto. El siguiente en testar sus puños será el inglés Billy Joe Sunders.
5 – Takashi Miura vs Francisco Vargas
Posiblemente la pelea del año. Francisco Vargas, fue castigado y derribado, estaba casi liquidado, a punto de ser otra víctimas más del llamado ‘mata mexicanos’ japonés pero, en el noveno asalto, dio la vuelta al combate y noqueó a Miura para arrebatarle el cinturón y convertirse en nuevo campeón superpluma del Consejo Mundial de Boxeo. Combate de obligado visionado.
4 – Golovkin vs David Lemieux
GGG se lució en el Madison Square Garden, al vencer por nocaut técnico a David Lemieux, para unificar los títulos medianos. Fue su primer combate en pago por evento y demostró que no es solo un gran noqueador, sino también un sobresaliente boxeador. Ahora, en su particular quebradero de cabeza en la búsqueda de rivales, le toca hacer una defensa voluntaria antes de enfrentarse a finales de 2016 con Canelo.
3 – Wladimir Klitschko vs Tyson Fury
La noche del 28 de noviembre fue histórica en la división pesada. Por primera vez en más de una década, no habrá ningún campeón apellidado Klitschko. Tyson Fury manifestó ser algo más que un bocazas y superó al monarca absoluto Wladimir Klitschko para firmar un triunfo unánime ante los siempre sospechosos jueces ‘alemanes’. Una rendija se abre en la pétrea categoría absoluta. Wladimir se resiste a ceder el trono y apostará todo en una revancha que tendrá lugar en Inglaterra.
2 – Miguel Cotto vs Saúl Álvarez
El mexicano era favorito, pero Cotto era demasiado orgulloso para servir el triunfo en bandeja. El boricua dio bastante guerra, tratando de cobrar cada guantada que recibía, pero en contundencia no se comparó con la pegada de Canelo. Ese elemento fue el que decantó la balanza. El veterano puso el boxeo; el joven, la fuerza. Y esa dicotomía trajo cierta polémica entre algunos aficionados sobre el resultado final. Cotto baja de división tratando de aprovechar su segunda juventud con Freddie Roach y Canelo se armará de valor ante el inevitable Golovkin.
1 – Floyd Mayweather vs Manny Pacquiao
Sin duda, la pelea que más ha dado que hablar en años. Antes y después. El llamado ‘Combate del siglo’ fue una decepción para unos y algo esperado para otros. Se cumplieron los pronósticos y Floyd Mayweather superó sin apuros a un doliente Manny Pacquiao, que justificaría su mermada actuación a una lesión en el codo. Lo cierto es que esta pelea será recordada por sus cifras taquilleras más que por su espectáculo. Y también porque en España todo el mundo habló de boxeo. Mayweather se retiraría meses más tarde con una triste victoria ante Andre Berto. Descafeinado final para la figura que ha marcado la época más reciente del boxeo.
26 ene 2015
EBU, un poquito de por favor…
Decía Hannibal, líder del televisivo ‘Equipo A‘, que le encantaba que los planes salieran bien. Porque no siempre salen, sobretodo si los haces en boxeo. Desde luego que pueden surgir imprevistos, pero un mes de enero que prometía mucho, ha quedado descafeinado.
Hay casos de mala suerte, como el que sufrió Petr Petrov. El vallecano fue anunciado como rival de Juan Carlos Burgos para el 16 de enero. Después, el contrincante pasaría a ser William Silva y, a unos días del combate, Hank Lundy. Importante pelea ante un mediático boxeador de la cadena ESPN, pero poco profesional. No dio el peso y fin de la historia.
Cosas que pasan, supongo. Pero mención especial a Europa, donde también tuvimos juegos de cartas. Que se lo digan a nuestro campeón de la Unión Europea ‘Tiburón’ Hilario. A él se la liaron con las fechas. El canario iba a disputar el campeonato de Europa (EBU), el 20 de diciembre, en casa del francés Hadillah Mohoumadi pero, a un mes del pleito, pasó a ser el 17 de enero.
Como saben, tampoco fue la definitiva, siendo actualmente la data oficial el 14 de marzo. Estos cambios, y sus esquivas o inexistentes justificaciones públicas, no hacen ningún bien a la seriedad de la organización, del deporte, ni a la preparación de los deportistas, sobretodo al visitante, si quien mangonea y juega con el calendario a su antojo son los locales.
¿No debería intervenir de manera enérgica la EBU para evitar esta situación? Recordamos que al último español que disputó un título continental en 2014, Aitor Nieto el pasado 6 de diciembre en Francia, también lo marearon con cambiar o no el día. ¿Condiciona los planes de entrenamiento? ¿Hay o no mala fe en estos actos?
A los que somos simples aficionados, la EBU no nos informa debidamente del por qué de estos cambios. La comunicación es clave, tanto con seguidores como, sobretodo, con los propios boxeadores, que demasiadas veces se enteran por internet de esas modificaciones, ni tan siquiera los organismos les adelantan las noticias. Así que, como decía aquél, ‘un poquito de por favor…‘ y más seriedad.
Hay casos de mala suerte, como el que sufrió Petr Petrov. El vallecano fue anunciado como rival de Juan Carlos Burgos para el 16 de enero. Después, el contrincante pasaría a ser William Silva y, a unos días del combate, Hank Lundy. Importante pelea ante un mediático boxeador de la cadena ESPN, pero poco profesional. No dio el peso y fin de la historia.
Cosas que pasan, supongo. Pero mención especial a Europa, donde también tuvimos juegos de cartas. Que se lo digan a nuestro campeón de la Unión Europea ‘Tiburón’ Hilario. A él se la liaron con las fechas. El canario iba a disputar el campeonato de Europa (EBU), el 20 de diciembre, en casa del francés Hadillah Mohoumadi pero, a un mes del pleito, pasó a ser el 17 de enero.
Como saben, tampoco fue la definitiva, siendo actualmente la data oficial el 14 de marzo. Estos cambios, y sus esquivas o inexistentes justificaciones públicas, no hacen ningún bien a la seriedad de la organización, del deporte, ni a la preparación de los deportistas, sobretodo al visitante, si quien mangonea y juega con el calendario a su antojo son los locales.
¿No debería intervenir de manera enérgica la EBU para evitar esta situación? Recordamos que al último español que disputó un título continental en 2014, Aitor Nieto el pasado 6 de diciembre en Francia, también lo marearon con cambiar o no el día. ¿Condiciona los planes de entrenamiento? ¿Hay o no mala fe en estos actos?
A los que somos simples aficionados, la EBU no nos informa debidamente del por qué de estos cambios. La comunicación es clave, tanto con seguidores como, sobretodo, con los propios boxeadores, que demasiadas veces se enteran por internet de esas modificaciones, ni tan siquiera los organismos les adelantan las noticias. Así que, como decía aquél, ‘un poquito de por favor…‘ y más seriedad.
17 dic 2014
Los 10 momentos del boxeo en 2014
10 – El caso Ward
Que uno de los mejores boxeadores del mundo pase un año sin combatir es una vergüenza y una desgracia para todos. Andre Ward ha dejado 2014 en blanco, por culpa de diversos conflictos legales con su promotora. Uno de los mayores talentos de este deporte se desperdicia por motivos extradeportivos. Esperemos que esto cambie a corto plazo.
9 – La fe mueve montañas
No será el más mediático, guapo, rico, ni gran virtuoso, pero Orlando Salido representa a esa otra hornada de boxeadores cuyo éxito se sustenta en dos pilares: trabajo y sacrificio. Este año disputó el campeonato mundial pluma, aleccionando a Vasyl Lomachenko; y defendió con éxito al noquear, en una de las peleas del año, a Terdsak Kokietgym. Querer es poder.
8 – Monarca absoluto
Con la retirada de su hermano, Wladimir Klitschko es el amo y señor de la división pesada. Tras vencer el año pasado a un serio aspirante como Povetkin, este año sumó dos KO, primero ante el asequible Alex Lepai, en abril; y después, ante el excampeón de Europa Kubrat Pulev, que fue noqueado en el 5º asalto. Parece que hay movimiento en tierras americanas (Stiverne, Wilder, Briggs…), pero el ucraniano no parece preocupado.
7 – La historia interminable
¿Habrá Mayweather vs Pacquiao en 2015? Parece mortal de necesidad para ambos que así sea. Floyd venció en mayo a un bravo Marcos Maidana, quien logró disputar una innecesaria revancha en septiembre, por la falta de rivales interesantes para ‘Money’. Pacquiao se vengó de Tim Bradley, y superó sin problemas a Chris Algieri en Macao. La ‘pelea del siglo’ apunta al 2 de mayo. Supongo que más vale tarde que nunca.
6 – Walters funde el Flash
El campeón mundial gallo Nicholas Walters, firmó un gran año en el que noqueó a Vic Darchinyan y Nonito Donaire, dos grandes nombres que parecen cada vez más lejanos. Extraña especialmente lo del ‘Filipino Flash’, que tras ser desarbolado por Guillermo Rigondeaux, no ha vuelto a ser el mismo. Veremos cómo digiere su 1ª derrota por KO y si volverá a su mejor nivel.
5 – La picadura de la Cobra
Sí, sólo ha peleado una vez este año, pero la revancha ante George Groves, con el estadio de Wembley lleno hasta la bandera -más de 90.000 personas viendo uno de los KO del año-, hacen que Carl Froch merezca una mención especial. El actual referente del boxeo británico, lleva una racha de 5 victorias (4 KO) desde que perdiera con Andre Ward en 2011. El de Nottingham, afronta 2015 con la ilusión de poder debutar en Las Vegas ante Chávez Jr.
4 – Dictadura soviética
Gennady Golovkin y Sergey Kovalev siguen a lo suyo, atropellando rivales. Ambos pelearon 3 veces este año, noquearon y siguen invictos, dominando sus respectivas divisiones, mediana y semipesada. Destacó el Hopkins vs Kovalev, dos escuelas y dos generaciones que representan el cambio de nacionalidad que está viviendo el boxeo. Curiosamente, el derrotado recibió todos los laureles por su meritoria actuación, a los 49 años, ante el temido pegador ruso. Cosas de ser una Leyenda.
3 – El pequeño ‘Monstruo’
A veces, las categorías más livianas no reciben toda la atención que merecen, pero hay un boxeador que ha hecho imposible no reparar en él. El peso minimosca japonés Naoya Inoue (7-0; 6 KO), de sólo 21 años, ya es campeón de Japón; Oriental y Pacífico; y, este año, mundial. Noqueó al monarca mexicano Adrián Hernández, al tailandés Kokietgym, y cierra año noqueando en 2 a Omar Narváez por el cetro supermosca. Ojo a la joven estrella.
2 – Cotto vs Martínez
Estamos ante el único combate que ambos protagonistas realizaron en 2014, pero por las expectativas levantadas y la trascendencia del resultado, fue una de las peleas con más interés del año. Martínez llegó como favorito, con un Cotto orgulloso que no aceptaba el papel secundario. La sorpresa fue mayúscula cuando el boricua casi noquea en el 1º asalto al argentino. Victoria histórica para Cotto -primer puertorriqueño campeón en 4 categorías- y reflexión sobre el físico y futuro de Martínez.
1 – Terence Crawford
El estadounidense, de 27 años, ha derribado la puerta en una de las divisiones tradicionales. Su progresión espectacular le ha permitido coronarse campeón del peso ligero por la Organización Mundial, tras derrotar por unanimidad, y en Escocia, al monarca Ricky Burns. Después, noquearía en el 9º asalto nada menos que al ‘Ciclón de Guantánamo’, Yuriorkis Gamboa. Despidió 2014 con una nueva victoria ante el mexicano Raymundo Beltrán.
Que uno de los mejores boxeadores del mundo pase un año sin combatir es una vergüenza y una desgracia para todos. Andre Ward ha dejado 2014 en blanco, por culpa de diversos conflictos legales con su promotora. Uno de los mayores talentos de este deporte se desperdicia por motivos extradeportivos. Esperemos que esto cambie a corto plazo.
9 – La fe mueve montañas
No será el más mediático, guapo, rico, ni gran virtuoso, pero Orlando Salido representa a esa otra hornada de boxeadores cuyo éxito se sustenta en dos pilares: trabajo y sacrificio. Este año disputó el campeonato mundial pluma, aleccionando a Vasyl Lomachenko; y defendió con éxito al noquear, en una de las peleas del año, a Terdsak Kokietgym. Querer es poder.
8 – Monarca absoluto
Con la retirada de su hermano, Wladimir Klitschko es el amo y señor de la división pesada. Tras vencer el año pasado a un serio aspirante como Povetkin, este año sumó dos KO, primero ante el asequible Alex Lepai, en abril; y después, ante el excampeón de Europa Kubrat Pulev, que fue noqueado en el 5º asalto. Parece que hay movimiento en tierras americanas (Stiverne, Wilder, Briggs…), pero el ucraniano no parece preocupado.
7 – La historia interminable
¿Habrá Mayweather vs Pacquiao en 2015? Parece mortal de necesidad para ambos que así sea. Floyd venció en mayo a un bravo Marcos Maidana, quien logró disputar una innecesaria revancha en septiembre, por la falta de rivales interesantes para ‘Money’. Pacquiao se vengó de Tim Bradley, y superó sin problemas a Chris Algieri en Macao. La ‘pelea del siglo’ apunta al 2 de mayo. Supongo que más vale tarde que nunca.
6 – Walters funde el Flash
El campeón mundial gallo Nicholas Walters, firmó un gran año en el que noqueó a Vic Darchinyan y Nonito Donaire, dos grandes nombres que parecen cada vez más lejanos. Extraña especialmente lo del ‘Filipino Flash’, que tras ser desarbolado por Guillermo Rigondeaux, no ha vuelto a ser el mismo. Veremos cómo digiere su 1ª derrota por KO y si volverá a su mejor nivel.
5 – La picadura de la Cobra
Sí, sólo ha peleado una vez este año, pero la revancha ante George Groves, con el estadio de Wembley lleno hasta la bandera -más de 90.000 personas viendo uno de los KO del año-, hacen que Carl Froch merezca una mención especial. El actual referente del boxeo británico, lleva una racha de 5 victorias (4 KO) desde que perdiera con Andre Ward en 2011. El de Nottingham, afronta 2015 con la ilusión de poder debutar en Las Vegas ante Chávez Jr.
4 – Dictadura soviética
Gennady Golovkin y Sergey Kovalev siguen a lo suyo, atropellando rivales. Ambos pelearon 3 veces este año, noquearon y siguen invictos, dominando sus respectivas divisiones, mediana y semipesada. Destacó el Hopkins vs Kovalev, dos escuelas y dos generaciones que representan el cambio de nacionalidad que está viviendo el boxeo. Curiosamente, el derrotado recibió todos los laureles por su meritoria actuación, a los 49 años, ante el temido pegador ruso. Cosas de ser una Leyenda.
3 – El pequeño ‘Monstruo’
A veces, las categorías más livianas no reciben toda la atención que merecen, pero hay un boxeador que ha hecho imposible no reparar en él. El peso minimosca japonés Naoya Inoue (7-0; 6 KO), de sólo 21 años, ya es campeón de Japón; Oriental y Pacífico; y, este año, mundial. Noqueó al monarca mexicano Adrián Hernández, al tailandés Kokietgym, y cierra año noqueando en 2 a Omar Narváez por el cetro supermosca. Ojo a la joven estrella.
2 – Cotto vs Martínez
Estamos ante el único combate que ambos protagonistas realizaron en 2014, pero por las expectativas levantadas y la trascendencia del resultado, fue una de las peleas con más interés del año. Martínez llegó como favorito, con un Cotto orgulloso que no aceptaba el papel secundario. La sorpresa fue mayúscula cuando el boricua casi noquea en el 1º asalto al argentino. Victoria histórica para Cotto -primer puertorriqueño campeón en 4 categorías- y reflexión sobre el físico y futuro de Martínez.
1 – Terence Crawford
El estadounidense, de 27 años, ha derribado la puerta en una de las divisiones tradicionales. Su progresión espectacular le ha permitido coronarse campeón del peso ligero por la Organización Mundial, tras derrotar por unanimidad, y en Escocia, al monarca Ricky Burns. Después, noquearía en el 9º asalto nada menos que al ‘Ciclón de Guantánamo’, Yuriorkis Gamboa. Despidió 2014 con una nueva victoria ante el mexicano Raymundo Beltrán.
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