12 jun 2017

Los 4 magníficos del futuro español

El calendario ha querido comprimir en el mismo fin de semana los combates de cuatro de los españoles más prometedores. Todos ellos se encuentran en ese punto intermedio que separa una promesa y una realidad. Están en construcción. Con unos cimientos bien cuidados, llega la hora de comprobar si son lo suficientemente sólidos como para soportar las tormentas que están por llegar.

El 9 de junio fue la noche vasca en Nueva York. Jon Fernández y Kerman Lejarraga tal vez sean los boxeadores que están levantando mayor espectación y popularidad en nuestro país. Su cualidad principal: la pegada. Su pólvora no se moja pese a atravesar el Atlántico. Consiguieron victorias por la vía rápida en una velada con presencia de la cadena Showtime, con toda la repercusión que ello supone.

Kerman es honesto, claro, directo. Apodado 'El revólver de Morga', sus manos son disparos precisos y letales. Cuando pelea, sabes cómo terminará la batalla. La duda es en qué asalto. Jonfer es, además de pegador, un estilista con facilidad para producir series de golpes desde diferentes ángulos. Solo tiene 21 años. Si su boxeo sigue evolucionando y se muestra consistente cuando lleguen rivales de mayor entidad, es un chico que puede hacer época en nuestro boxeo.

Algunos pueden alegar que los adversarios no han sido de los más duros que se pasean por Estados Unidos, pero no nos precipitemos. Escalón a escalón. El principal detalle que cabe destacar de esta expedición es que boxearon como en casa. Las luces, cámaras y demás fanfarria que rodea los espectáculos américanos no les han deslumbrado.

El día 10, en Barcelona, pudimos disfrutar de otro par de jóvenes destinados a dar alegrías al boxeo patrio. Sandor Martín, al que se espera en grandes citas, cumplió espectativas con un nuevo triunfo, tan claro y contundente como su velocidad y técnica. Sin prisa pero sin pausa, sigue con paso firme hacia el europeo.

La aparición más propicia fue la de Sergio García, al que se echaba de menos. Se lució en la pelea más importante de su carrera. En casa de Isaac Real, todo un excampeón de Europa, el cántabro no se amilanó, sacó su repertorio y dominó sin contemplación. Mostró madurez, claridad de ideas y nada de óxido. Parecía que, tras un inicio fugaz y exitoso, su carrera estaba varada sin motivo. Este triunfo supone un empuje clave en su futuro inmediato.

Todos ellos son la prueba fehaciente de que el boxeo español tiene una nueva generación de candidatos a ampliar la notoriedad de nuestro deporte. Pelea a pelea se aproximan al momento de la verdad. El combate que marca un punto de inflexión en todo boxeador y su devenir. Y visto lo visto, cabe esperar ese momento con ilusión, convencidos de que estos talentos estarán preparados para el reto.

15 may 2017

La ingrata Inglaterra

Kiko Martínez
Kiko Martínez, camino del ring ante Josh Warrington
Dos de nuestros mejores boxeadores marchaban hacia tierras británicas para protagonizar complicados compromisos. Como si los hubiese fáciles a estos niveles. Pero las opciones de regresar con victoria no se sustentaban solo en ilusión y esperanza, como otras veces. Era muy realista pensar en una exitosa defensa europea de Ferino Rodríguez y en un triunfo contundente de Kiko Martínez. Pero lo que vimos fueron las dos formas más sufridas de perder.

Ferino dejó de ser campeón de Europa del peso wélter ante un duro Sam Eggington. El inglés llegaba con una racha de tres triunfos por la vía rápida, el último en marzo ante Paul Malignaggi. Con el apoyo de su gente y la convicción de estar muy próximo a disputar títulos mundiales, vencer al monarca canario era obligatorio. Dominó, mantuvo al técnico español a raya y, mano a mano, lo fue deteriorando.

Ferino no dio con la tecla. Su movilidad no fue sufienciente ante una atinada contra del de Birmingham. El susto vivido en su coronación europea, en aquél último asalto en el que casi fue noqueado por El Mousaoui -alguien que no destaca por su pegada-, hacía presagiar que, esta vez sí, el final se precipitaba. Dos manos de Eggington dejaron KO de pie a Ferino.

Otras dos, tan seguidas como innecesarias, mandaron al canario para casa. Los planes ingleses siguen su curso con mayor impulso. No fue la noche de Ferino. La calidad mostrada no dio para superar el empuje local. Toca recuperarse y aprender. Su camino todavía tiene muchos paisajes por contemplar. Sin ir muy lejos, hay rutas interesantes en casa. Alguna de ellas está señalizada en vasco.
Perder por KO siempre es duro. Así es este deporte. Pero hay otras vías que también pueden ser igual de lastimosas, si no más frustrantes. El invicto Josh Warrington quería usar el prestigio de Kiko Martínez como trampolín hacia la cima. El alicantino buscaba lo mismo, demostrando en un evento importante que sigue a nivel de campeón aunque no tenga cinturón. Y así lo hizo.

Con un estado de forma espectacular, manteniendo el mismo ritmo en todos los asaltos, Kiko fue inteligente. Presionó, trabajó el cuerpo de su rival y conectó las manos más duras del combate. Warrington capeaba el temporal con sus herramientas. Distancia, movilidad y las manos suficientes para animar al público y camelarse a los jueces. Fue un combate equilibrado en el que ninguno se llegó a imponer con rotundidad.

Y ya sabemos cómo suelen terminar este tipo de pleitos. Los jueces son más papistas que el papa y barren más para casa que el promotor de la velada. Les vino de cine que Kiko, pese a lucir como el más peligroso sobre el ring, no consiguiera derribar al púgil local. Un juez dio un digno empate. Los otros dos 116-112, puntuaciones “generosas” con Warrington. La historia de siempre.

Repugno el desidioso discurso del victimismo y el robo. Fue un combate igualado y el boxeo es un deporte de apreciación. Salvo KO que nos ilumine. Por lo que, siendo bien pensado, puedo entender que los jueces no viesen ganar a Kiko. Pero vistas algunas puntuaciones infladas, llega un momento en que pensar mal se hace inevitable. Una revancha -que nunca se hará- debería ser el próximo paso.

Santiago Rusiñol dijo que de todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos. Tras esos distinguidos organismos, promotoras y federaciones tan señoriales y vetustos que rápidamente pasan página a cada combate, se esconde un nulo interés por mejorar el deporte, su transparencia y honestidad. Acabar con ese estigma de “si peleas fuera, o noqueas, o te roban”, debería ser uno de sus objetivos primordiales.

Pero esta queja sobre las verdaderas prioridades de los que rigen el deporte es tan vieja como el propio boxeo. Tengo la sensación de que, así como encontramos este mundo, lo vamos a dejar. Pese a todo, Kiko ha mostrado una gran condición. El camino hacia su sueño de un segundo mundial debe seguir intacto. Ahora, ese propósito pasa por cumplir con su obligación como aspirante oficial al campeonato de Europa del peso pluma. Esperemos que la gallina de los huevos de oro no vuelva a ser desplumada.

   

8 may 2017

Mexicanos sin picante

La esperada 'Canelo vs Chávez Jr' es el claro ejemplo de la rentabilidad del morbo. Combate entre mexicanos con rivalidad acrecentada con los años y los kilos. Ambos se esforzaron en dar el peso para poder engordar sus bolsillos. Los aficionados esperábamos con curiosidad y emoción este pleito que terminó siendo un monólogo en el que nadie ganó. ¿Es exagerado afirmar esto?

Chávez Jr es el claro perdedor de este evento. Decepcionante. Tras una meticulosa preparación para dar con cierto margen un peso muy difícil de alcanzar para él -demostrando que cuando uno se rodea de profesionales y tiene la decisión y compromiso de conseguir un objetivo, se logra-, la pelea fue un completo desastre. Bien pareciera que lo único importante era subir a la báscula y no al ring.

Un Julio sin fluidez, mermado, sin energía. ¿Sobreentrenamiento? "Me ganó en al distancia y la velocidad. Me sentí un poco débil. No tiré todos los golpes que quería", afirmó el propio Chávez. Lucía como el estudiante que ha memorizado aprisa y corriendo un montón de lecciones y en el examen se queda en blanco. Tanteaba con suavidad, meditaba qué mano meter, movía poco la cadera y dudaba.

“Intenté hacer la pelea que Nacho me dijo, pero no estaba acostumbrado a ese estilo. Faltó tiempo. Vengo de pocas peleas. Mi padre me dijo que me soltara, que es lo que me faltó”. Ni el reputado entrenador Nacho Beristain escapará de la búsqueda de culpables. Y es que algunas derrotas, especialmente las más estruendosas, animan a disparar indiscriminadamente mientras se buscan culpables.

Mientras Chávez ha demostrado no dar el nivel esperado en los grandes combates -al menos ante Sergio Martínez dio la talla en el último asalto-, Canelo brilló. Ni los más optimistas esperaban semejante desfile militar. Fuerte, rápido, omnipresente, se movió bien en las distancias y gestionó los asaltos a su antojo. Las diferencias de tamaño fueron inocuas. No tuvo rival. Y esa es precisamente la mayor traba a su victoria, lo que le resta valor a su logro.

Es un gran profesional y el mejor boxeador mexicano de la actualidad, pero aquellos críticos que le recriminan ser un protegido de las promotoras y tener una carrera confeccionada a medida, han sumado una importante prueba a sus acusaciones. Chávez, a cuya carrera esta pelea brindaba un importante impulso, fue el rival elegido por su excelente relación beneficio/riesgo. Mermado con el peso pactado, esta operación ha resultado todo un acierto para los intereses de Canelo.

Quién diría que el desastre de Chávez no estaba más que calculado dada la forma en que se anunció el siguiente reto de Álvarez. Con gran algarabía, luces, vídeos y la presencia de Golovkin, se anunció nada más terminar la pelea que septiembre es el mes elegido para que el kazajo y el mexicano se vean las caras por fin. Un combate tan esperado como obligado y que puede ser el enfrentamiento más importante de 2017.

Pero en el mes de mayo, Chávez ha quedado tocado y perdido en su futuro más inmediato ¿En qué división se debe centrar de una vez por todas? Mientras, Canelo luce fuerte de cara a su gran prueba, la que lo legitime como campeón y dote de mayor credibilidad su historia. Cualidades no le faltan y, visto el despliegue ofrecido, el momento para afrontar a GGG no puede ser mejor. No cabe duda que se trata de una de las carreras mejor llevadas del boxeo.


22 abr 2017

El hijo del desierto de Namib

El mundo conoció a Julius Indongo el 3 de diciembre de 2016, cuando hizo historia al arrebatar el título mundial (FIB) del peso superligero al ruso Eduard Troyanovsky, derrotándole en solo 40 segundos en el Palacio de Hielo Khodynka de Moscú. Era su primer combate lejos de casa.
Ante la sorpresa de la mayoría de espectadores -estaba abajo en las apuestas 25 a 1-, Indongo se convirtió en el cuarto boxeador de Namibia en convertirse en campeón del mundo, siguiendo los pasos del legendario Harry Simon, Paulus Moses y más recientemente Paulus Ambunda.

¿Golpe de suerte? Debía despejar esta incógnita en Escocia el pasado 15 de abril, en su primera defensa, ante el curtido campeón Ricky Burns, alguien que nunca había sido noqueado en 15 años de carrera profesional. El africano quería mostrar al planeta todo su repertorio, ese que no pudo lucir en 40 segundos. Esta vez necesitaba más que una buena mano para superar a su oponente. Y a los jueces.

Y a fe que lo hizo. Su incesante jab de derecha y fuertes ganchos de izquierda cimentaron el camino. Todos sabemos lo complicado que es vencer a los puntos lejos de tu hogar. Imaginen cómo fue su actuación para que su triunfo por unanimidad fuera aceptado sin rechistar por la afición local.

Ya no hay dudas. Con dos coronas superligeras -FIB y AMB-, Indongo va muy en serio y quiere el pastel completo. La estrella americana Terence Crawford -CMB y OMB- aparece en el horizonte como el gran rival a batir.

Pero un hombre exitoso suele estar rodeado por un equipo de personas importantes en su camino hacia la cima. Para Indongo la persona clave es el entrenador y promotor Nestor Tobias, quien lo ha guiado desde su salto al profesionalismo tras los Juegos Olímpicos de 2008. Este hombre de negocios conoce el boxeo por dentro y por fuera. En la década de 1980, él mismo peleó durante seis años (11-6-1; 5 KO).

Colgados los guantes, Tobias fundó la Nestor Sunshine Academy, donde comenzó a entrenar a jóvenes y talentosos boxeadores. Con su guía, Paulus Moses ganó la corona de peso ligero de la AMB en 2009 contra Yusuke Kobori en Japón. Cuatro años más tarde, repitió la gesta con Paulus Ambunda, quien ganó el título de peso gallo de la OMB ante el tailandés Panya Uthok.

Indongo es el último de una prometedora cosecha. "Tenemos una promoción que está llevando el boxeo a otro nivel. Podemos luchar en cualquier lugar”, asegura el campeón procedente de esta antigua colonia alemana. "Ahora estoy representando a toda África y quiero demostrar que África tiene potencial, especialmente Namibia. Somos los mejores boxeadores".

"Me ha costado muchos años llegar a este nivel. Soy un boxeador muy inteligente. Tienes que ser disciplinado, seguro de tí mismo y trabajar con las personas y ambiente adecuados", confiesa este zurdo que tiene por ejemplos a Pacquiao y Rigondeaux.

Precisamente su mano siniestra, determinación, talle espigado y largo alcance lo convierten en un rival incómodo para cualquiera. Indongo ha superado tantas dificultades que pelear en casas ajenas no le inmuta. De concretarse su salto al Nuevo Mundo, será la prueba definitiva para este audaz boxeador que atrae la atención sobre una cantera muy prometedora.


18 feb 2017

Cantos de sirena mundiales

Foto: Javier-Cosio
El vizcaíno Kerman Lejarraga ya es el tercero del ranking mundial de peso wélter de la Asociación Mundial de Boxeo. Se encuentra nada menos que por delante de Amir Khan y detrás de Lamont Peterson. Una muestra de que sus excelentes actuaciones y resultados están siendo recompensados, amén de los buenos contactos de los que parece disponer su promotora MGZ Promotions.

Conocido este dato, no es raro comenzar a soñar con la proximidad de un mundial o sobre las opciones de medirse con los primeros espadas de la categoría. Más que un sueño, el cinturón mundial es el objetivo último de todo boxeador. Una meta que alimenta ilusiones y justifica sacrificios. Pero a medida que se siente próxima la cima hay quien sufre mal de altura y se pierde en el trayecto.

De ahí la importancia de adquirir experiencia previa en altos vuelos. Los protagonistas son los primeros que conocen la dificultad de tan siquiera poder disponer de esa gran oportunidad. En caso de engallarse por culpa de títulos de papel, el equipo debe ser el encargado de mantener la dirección adecuada, con la mente focalizada en el siguiente escalón.

Vivimos una época de abundancia de títulos que llevan a confusión a la afición y, aún más grave, a los propios boxeadores. Algunas clasificaciones se realizan con dudosos parámetros o intereses propios de cada organización, perdiendo credibilidad y respeto.

Comentaba Gabriel Campillo: “¿Por qué cojones todos los peleadores tienen un cinturón en su foto de perfil? A mi me costó siete años de trabajo, desde que debuté en amateur, conseguir mi primer cinturón nacional. ¿Tan bueno es todo el mundo? ¿O es que hemos creado cinturones hasta para el que pierde siempre?”.

El trayecto clásico que discurría por los campeonatos de España, Europa y mundial parece denostado. Siempre hubo excepciones, como el gran Roberto Durán -cuyo primer título profesional fue el campeonato del mundo logrado ante Ken Buchanan-, pero aquella era la ruta ideal, exigente y esclarecedora sobre las opciones reales de cada cual.

Kerman Lejarraga quizá sea nuestro talento más importante y espectacular. Todos conocemos su potencial y excelentes resultados. En cada combate va a más. No lo quememos con exigentes expectativas mundiales antes de tiempo, máxime cuando tiene tarea pendiente en casa.

Existe unanimidad en considerar que Ferino sería el gran examen -antítesis de su boxeo, excampeón de España y titular del campeonato de Europa-, ante quien una victoria legitimaría y daría solidez en sus aspiraciones universales. Kerman puede escribir su propia página en la historia del boxeo español, ojalá sea despacio y con buena letra.

30 dic 2016

Los 10 momentos del boxeo en 2016

La caída de Fury
30 de septiembre – El campeón de los pesos pesados, el polémico Tyson Fury, alargó su lista de despropósitos con un positivo por cocaína que terminó por retirarlo por tiempo indefinido del boxeo y arrebatarle los cetros que había conseguido contrapronóstico ante el todopoderoso Wladimir Klitschko. “Bebo como un cerdo y consumo cocaína para quitarme todos estos demonios de encima”, confesó días después. Está en proceso de recuperación y espera regresar en 2017.

El ‘Chocolatito’ sigue dulce

Román González vs Carlos Cuadras – Campeonato mundial (CMB) del peso supermosca
10 de septiembre – El considerado por muchos como mejor boxeador libra por libra del mundo y monarca mundial de peso mosca, Román “Chocolatito” González, subió una categoría para disputar la corona supermosca ante su titular Carlos “Príncipe” Cuadras. Duelo vibrante entre invictos que se saldó con la cuarta corona mundial para ‘Chocolatito’, en una pelea que dedicó a su ídolo y compatriota Alexis Argüello, que se suicidó en 2009.

Sin tregua

Francisco Vargas vs Orlando Salido – Campeonato mundial (CMB) del peso superpluma
4 de junio – Dicen que peleas de mexicanos es garantía de espectáculo y se cumplió. California fue escenario de una de las peleas del año. Obligado visionado de una batalla en la que ambos vencieron. La decisión de los jueces fue de 115-113 para Vargas y doble 114-114. Empate mayoritario y Francisco Vargas se quedó con el título superpluma. Todos esperan la prometedora revancha.

‘El Chico de oro’ vuelve a brillar

Anthony Crolla vs Jorge Linares – Campeonato mundial (AMB) del peso ligero
24 de septiembre – Jorge Linares arrebató a Anthony Crolla el título de peso ligero al llevarse una decisión unánime en Manchester. El venezolano dominó al inglés en su casa, con una maestría y buen hacer al alcance de pocos boxeadores. Su técnica y dominio de las contras no dejaron espacio para encerronas.

Wélter, territorio Thurman

Keith Thurman vs Shawn Porter – Campeonato mundial (AMB) del peso wélter
25 de junio – Esperado enfrentamiento entre el actual monarca del peso wélter y un excampeón que venía de despachar a Adrien Broner. En cada asalto se sentía la potencia y honor de estos dos boxeadores, que dejaron todo en el cuadrilátero. Al final la puntuación favoreció a Thurman, pero Porter también se llevó los aplausos en Brooklyn.

Artificios en la espera

Gennady Golovkin vs Kell Brook – Campeonato mundial (CMB, FIB) del peso medio
10 de septiembre – Debut de en tierras inglesas. Londres fue escenario de la ejecución de Brook, peso wélter que subió dos categorías para la ocasión, quien se enfrentaba al imposible de vencer al rey mediano. Fue noqueado en el 5º asalto.
Al otro lado del charco, 7 de mayo en Las Vegas, Canelo hacía lo propio con Khan, en otra elea igualmente desnivelada. Ambos marchan imparables. La cocción de combate parece que culminará en la segunda parte de 2017. Sería el combate más taquillero de la actualidad.

Sigue siendo mejor que la mayoría
Tim Bradley vs Manny Pacquiao – Campeonato mundial (CMB) del peso wélter
9 de abril – El filipino volvía a la acción tras su ciclópeo combate con Floyd Mayweather. Tercer pelea ante Bradley que nos despejó las dudas sobre el posible nivel de Pacman. Sus mejores años han quedado atrás, pero su nivel actual sigue siendo suficiente para lidiar y vencer a lo más destacado de la división. En noviembre se anotó una esperada victoria sobre Jessie Vargas. El senador de Filipinas quiere seguir dando guerra.

Crawford no se despeina
Terence Crawford vs Viktor Postol – Campeonato mundial (CMB, OMB) del peso superligero
23 de julio – Muchos ya lo consideran la próxima estrella del boxeo mundial. Combate muy interesante a priori por tratarse delos dos mejores púgiles en las 140 libras. No fue un combate de gran espectacularidad, pero Crawford hizo lo suficiente para llevarse el triunfo con claridad. El poderoso promotor Bob Arum ya deja caer su nombre como rival de Pacquiao.

Frampton dio el gran salto

Leo Santa Cruz vs Carl Frampton – Campeonato Mundial (Super AMB) del peso pluma
30 de junio – Duelo de invictos. Santa Cruz había noqueado a Kiko Martínez; Frampton a Scott Quigg en Manchester. El de Belfast, campeón supergallo, tenía ante sí el gran combate de su vida en Estados Unidos, y lo aprovechó. Pese al aumento de peso, demostró el desparpajo y talento que le permitieron conquistar el mundo desde Europa ante una destacada figura americana que lo aventajaba en tamaño y favoritismo. ¿Es Frampton el Boxeador del año? La revancha está firmada para el 28 de enero.

La pelea -y polémica- del año
Sergey Kovalev vs Andre Ward – Campeonato mundial (OMB, FIB) del peso semipesado
19 de noviembre – Estábamos ante uno de los mejores combates que se podían armar hoy día. Los dos mejores de la división. El temido cañonero ruso contra un hombre que venía de barrer la categoría supermediana y quería repetir experiencia en semipesado. Pegador vs estilista. Triunfo del boxeo estratégico en el que Ward fue de menos a más, llevando el pleito hacia su terreno y llegando a desesperar al ruso, quien terminó muy molesto con la decisión de los jueces. La igualdad vista bien podía conceder la victoria a cualquier por estrecho margen. Para romper la balanza, habrá segunda entrega.

* Dios ha muerto. 3 de junio (1942 – 2016)

2 oct 2016

El triunfo de una voluntad

Decía Tolkien que donde no falta voluntad siempre hay un camino. Si algo ha demostrado Petr Petrov es que nunca perdió el suyo. Por difíciles que se pusieran las cosas. En 2013, tras caer en Montenegro por un cinturón de esos que se supone abren puertas, muchos torcían el gesto lamentando la mala suerte del ‘Zar’.

Mascullando lo perro que es el destino, parecía que Petrov estaba atascado, sin un rumbo claro, con una carrera que se marchitaba sin remedio. Pero este ruso de Vallecas no perdió de vista su objetivo ni la fe en alcanzarlo. Las piedras en el camino no eran ninguna novedad.

En 1999, Petrov llega a Madrid sin apenas hablar español. En un par de semanas consigue contactar con Ricardo Sánchez Atocha para que le entrenara. A los 17 debutó como profesional. Desde entonces se acumulan las victorias, sazonadas con escasos empates o derrotas. 10 años después llega el primer título profesional: campeonato latino del peso ligero del Consejo Mundial.

23 de octubre de 2011, la gran oportunidad. Llega con sorpresa y alevosía. En pocos días debe enfrentarse al temible Marcos Maidana, en Argentina y en una categoría superior a la habitual. Pero un mundial bien vale el riesgo.

El ‘Chino’ impuso su mano de hierro. Los comentaristas argentinos definieron al de Vallecas como boxeador fino pero con puños de algodón.

Pareciera que esta experiencia, tan precipitada como intensa, sería lo más cercano que estaría de la cima. Pero no. De nuevo su firme voluntad le lleva a tomar una decisión que lo cambiaría todo. Toma el petate y vuela a Estados Unidos. Puestos a soñar, que sea a lo grande.

"USA es la meca del boxeo. Ahí están los mejores entrenadores, boxeadores y la mejores bolsas. Si quieres ser reconocido a nivel mundial tienes que boxear allí".


Los inicios no son sencillos. Darse a conocer en muchos gimnasios sin apenas hablar inglés, habitaciones con cucarachas… Hasta se cancelan importantes compromisos. Se buscaba con urgencia un rival para Mickey Bey, protegido de Floyd Mayweather Jr., Petrov fue el elegido. Lástima que días más tarde se informaron de quién era y lo sustituyeron por otro tipo, se supone que más asequible.

El dinero escasea y toca retirada. Pero como Hollywood estaba cerca, una llamada en el último momento supone la salvación para nuestro protagonista. La prestigiosa cadena ESPN busca boxeadores para un torneo televisado a nivel nacional. Torneo Boxcino, lo llaman. Petrov no solo participa, sino que gana. A su paso dejó tres víctimas, dos de ellas despachadas por la vía rápida. Los puños de algodón ya no son de azúcar.

Su entrenador en esta aventura, Danny Zamora, ha dado un toque picante a Petrov, trabajando y mejorando todos sus aspectos, resistencia, fuerza, velocidad y estrategia. Su éxito más reciente ha sido ante Michael Pérez, 7 años más joven -representado por Óscar De La Hoya y entrenado por Robert García-, a quien superó con una contundencia y claridad insospechadas.

"Estoy ansioso por ser campeón del mundo cuanto antes porque lo he peleado mucho".


En este camino lleno de baches, Petr Petrov ha mostrado una inusitada fiabilidad. Sin estridencias ni salidas de tono, con humildad y sacrificio, por fin podrá disputar el título mundial. Ya nadie duda de su calidad como boxeador, pero solo por su fuerza de voluntad y pasión por el boxeo, pocas veces habría un campeón del mundo tan ejemplar y merecido.

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