Seth Mitchell representaba, para muchos en el Boxeo, la gran esperanza negra en los pesos pesados, una categoría en la que, hasta no hace mucho, dominaban a sus anchas los púgiles negros. Eladio Secades, célebre periodista deportivo cubano, llegó a decir que esa raza tenía condiciones innatas que los hacía superiores para la práctica del boxeo frente a los blancos. Pero todo cambia.
Ahora el dominio corresponde a dos hermanos procedentes de la antigua Unión Soviética a quien nadie tose. La categoría reina ha emigrado de Estados Unidos para asentarse en el ala este de Europa sin que ningún estadounidense pueda impedirlo. El relevo de Tyson o Holyfield sigue sin ser tomado. Ahora, un exjugador de fútbol americano se erigía como sucesor.
Michell, de 30 años, tenía toda la parafernalia necesaria para llamar la atención del aficionado americano: un boxeador invicto, pegador (sus últimas 10 peleas acabaron antes de tiempo), de aspecto intimidatorio, gran físico y publicitado por la empresa de Óscar De La Hoya. Lo previsto era enfrentarlo con algún Klitschko y para ello se celebró una ‘semifinal’ con Johnathan Banks.
Buen boxeador, sin más, que fue derrotado por Tomasz Adamek en 8 asaltos, hace 3 años, en la pelea más importante de su carrera. Tenía la oportunidad de volver a disputar el campeonato del mundo y no la dejó escapar. Pese a no ser favorito, incomodó y liquidó a Mitchell en 2 asaltos. Sorpresa. Otro negocio de Golden Boy que se ve dañado. Un torrente de luz iluminó lo que antes se tapaba.
Bank se convierte en el mejor pesado negro estadounidense de la actualidad, con lo que ello significa. Junto con Cris Arreola representan el potencial made in USA en los pesos completos. Seth Mitchell no es un mal boxeador, pero tampoco es quien va a arrebatar el título absoluto a los ucranianos. Lleva tiempo estancado en su técnica, sin mejorar la defensa y solventando sus apuros a golpe limpio.
Algo que, a medida que mejoran los rivales, no siempre funciona. El por qué la división se encuentra así daría mucho que hablar y lo abordaremos en otro momento, pero hoy la categoría se encuentra en transición. Vitali Klitschko decía que ‘la generación joven aún no está lista, y la vieja se jubiló’. Todavía seguimos sin conocer el nombre del próximo gran pesado. Todo es cuestión de tiempo.
20 nov 2012
19 nov 2012
Adrien Broner, el pequeño Mayweather
El mexicano Antonio
DeMarco llegaba al mítico Boardwalk Hall de Atlantic City como vigente
campeón del Consejo Mundial del peso ligero, pero no era el favorito. Pese a
lograr su corona liquidando al ‘Niño de Oro’ Jorge Linares, y tras dos exitosas defensas ante Miguel
Román y John Molina, finalizados
ambos antes del límite, muchos no veían en él al auténtico campeón.
Siempre se suele identificar al campeón con el mejor y ese,
en la división de las 130 libras, es Adrien
Broner. Este pasado sábado se enfrentaba a su rival más importante hasta el
momento, una prueba de fuego, de esas en las que se separa el grano de la paja.
Y, desde luego, todo el ruido que produce Broner está sobradamente justificado,
como se ha podido ver en sus últimos encuentros.
Con tan sólo 23 años, este amante del rap tiene en su haber el título mundial superpluma
de la OMB y el ligero del CMB, se mantiene invicto y es el mejor en su división, con diferencia. Ante DeMarco mostró todas sus virtudes y se comportó con la
sangre fría y buen hacer que tienen los elegidos, con esa forma de parar el tiempo
y adelantarse a los movimientos de sus rivales, anulando toda posibilidad de
reacción.
El talentoso de Sinaloa, de 26 años, no pudo incomodar al
aspirante con su zurda, ni tampoco resquebrajar la guardia de Broner, cuyos
movimientos y sistema defensivo resultan fácilmente identificables con los de Floyd Mayweather, algún buen golpe al
cuerpo y poco más. DeMarco se asfixiaba en la pelea y los upper y efectividad
de su rival mermaban su condición a cada minuto.
Finalmente, en el octavo asalto, DeMarco termina hincando la
rodilla en el suelo y su esquina tira la toalla con buen criterio, visto que el
final sólo tenía un camino y ese no aportaba más que sufrimiento y castigo a su
pupilo. El nuevo campeón da un golpe sobre la mesa y muestra sus
credenciales como uno de los mejores libra por libra del mundo, aunando calidad
y espectáculo.
El apodado como ‘The Problem’ se convierte en un
quebradero de cabeza para sus rivales con su técnica, velocidad y potencia.
Salvando las distancias, siempre relativas, es una versión más joven y liviana
de Mayweather, con un estilo y calidad similares pero con mayor pegada (21 ko en 25
victorias). Todavía queda mucho por andar y golpes que asimilar pero, quién sabe
hasta dónde puede llegar.
16 oct 2012
Toma y daca style
Podemos ir cerrando señores. Brandon Ríos y Mike Alvarado protagonizaron este pasado fin de semana la que será, salvo novedad, la pelea del año 2012. Brutal. Salieron sin complejos a darse con todo, sin especular, a dejar claro quien deseaba con más ímpetu la victoria. Una guerra sin cuartel que mostró lo intenso y agónico que puede llegar a ser el Boxeo. Fue uno de esos combates que crean afición.
Duelo de invictos que prometía intensidad, pero ya sabemos que, a veces, lo previsto no se corresponde con lo que luego ocurre. Pero en este caso toda profecía fue cierta. Ríos, que venía de incumplir con la báscula en sus últimos encuentros, recuperó su reputación con este triunfo ante un Alvarado que llegaba curtido de duras batallas, obteniendo en todas ellas la victoria.
El primer asalto fue una muestra de lo que nos esperaba, una noche llena de entusiasmo que prometía concluir antes del tiempo reglamentario. Cuando el fuego brilla con tal intensidad suele consumirse primero. Los intercambios eran una constante y el poder de asimilación sorprendente. Alvarado, más boxeador, trataba de ayudarse de su movilidad para colocar mejores golpes y tomar ventaja a los puntos. Ambos mostraban satisfacción al ser conscientes del espectáculo que estaban ofreciendo, sobretodo un sonriente Ríos que buscaba llevar la pelea hacia su territorio, la corta distancia. Peleador más limitado y unidireccional, siempre al frente y presión asfixiante, trataba de combatir cabeza con cabeza, consciente de su superioridad en ese ámbito. El final se acercaba y el KO llamaba a la puerta.
La derecha de Ríos lo invitó a pasar. A su poder de asimilación, digno de estudio, se une el ladrillo que esconde en su puño. Con una volea de derecha, similar al golpe de izquierda que dio el KO del año 2010 a ‘Maravilla’ Martínez ante Paul Williams, quebró la resistencia de Alvarado al terminar el 6º asalto. En el 7º, repitió golpe y lo dejó listo para sentencia. El árbitro dio por concluido el castigo.
Brandon Ríos alza la voz y recuerda que es uno de los mejores de la división, con su estilo fajador y duro, es de los boxeadores más incómodos de enfrentar. Por su parte, Mike Alvarado no supo domar a la bestia ni sacar partido de su jab y mejor dominio de la posición. Es posible que ambos tengan un nuevo encuentro. Si es como este, pueden estar seguros de que no habrá dos sin tres.
Duelo de invictos que prometía intensidad, pero ya sabemos que, a veces, lo previsto no se corresponde con lo que luego ocurre. Pero en este caso toda profecía fue cierta. Ríos, que venía de incumplir con la báscula en sus últimos encuentros, recuperó su reputación con este triunfo ante un Alvarado que llegaba curtido de duras batallas, obteniendo en todas ellas la victoria.
El primer asalto fue una muestra de lo que nos esperaba, una noche llena de entusiasmo que prometía concluir antes del tiempo reglamentario. Cuando el fuego brilla con tal intensidad suele consumirse primero. Los intercambios eran una constante y el poder de asimilación sorprendente. Alvarado, más boxeador, trataba de ayudarse de su movilidad para colocar mejores golpes y tomar ventaja a los puntos. Ambos mostraban satisfacción al ser conscientes del espectáculo que estaban ofreciendo, sobretodo un sonriente Ríos que buscaba llevar la pelea hacia su territorio, la corta distancia. Peleador más limitado y unidireccional, siempre al frente y presión asfixiante, trataba de combatir cabeza con cabeza, consciente de su superioridad en ese ámbito. El final se acercaba y el KO llamaba a la puerta.
La derecha de Ríos lo invitó a pasar. A su poder de asimilación, digno de estudio, se une el ladrillo que esconde en su puño. Con una volea de derecha, similar al golpe de izquierda que dio el KO del año 2010 a ‘Maravilla’ Martínez ante Paul Williams, quebró la resistencia de Alvarado al terminar el 6º asalto. En el 7º, repitió golpe y lo dejó listo para sentencia. El árbitro dio por concluido el castigo.
Brandon Ríos alza la voz y recuerda que es uno de los mejores de la división, con su estilo fajador y duro, es de los boxeadores más incómodos de enfrentar. Por su parte, Mike Alvarado no supo domar a la bestia ni sacar partido de su jab y mejor dominio de la posición. Es posible que ambos tengan un nuevo encuentro. Si es como este, pueden estar seguros de que no habrá dos sin tres.
10 oct 2012
Wilfredo, otro Junior del boxeo
Si preguntamos por algún Junior en el Boxeo seguramente a la mayoría nos vendrá a la cabeza el hijo de Julio César Chávez, quien comparte espacio en casa con su hermano Omar, también boxeador. Hay más sagas que tratan de perpetuar su apellido entre las 16 cuerdas, como Jorge Páez Jr. o Wilfredo Vázquez Jr, que este fin de semana combatió en su Puerto Rico natal.
Hijo del excampeón de boxeo en tres divisiones diferentes Wilfredo Vázquez, comparte con Chávez Jr su inexperiencia en el campo amateur (a diferencia del hijo de ‘Maromerito’ Páez que tiene varios títulos en esa categoría), y tratan de hacerse un espacio lo suficientemente amplio para que no les cubra demasiado la sombra de sus padres. Tarea difícil para estas segundas generaciones.
Debutó en el profesionalismo con 22 años, a diferencia de los 17 con los que lo hizo Chávez Jr. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Florida, se hizo con el campeonato mundial supergallo a los 25 años y se enfrentó a figuras como Jorge Arce, con quien perdió el cinturón, o Nonito Donaire, ante el que salió derrotado por decisión dividida. Poco a poco se hace camino. Ahora trata de recuperar el trono y algunos ya empiezan a tomarlo en serio. Sospechosas lesiones excusaron en diferentes ocasiones al veterano Rafael Márquez de verse las caras con Wilfredo, no obstante sí que se las verá con Cristian Mijares el 27 de octubre. Jonathan Oquendo fue el sustituto que puso en aprietos al hijo de ‘El Orgullo de Puerto Rico’, aunque muchos no daban nada por él.
Quizá sorprendido por la velocidad y buen hacer de su rival, Wilfredo tardó en entrar en el combate. Perdió los primeros asaltos e, incluso, el árbitro no contabilizó una acción en la que tocó con su guante el suelo. Pero ahí quedó la cosa. Desde entonces aceleró sus acciones y logró anotarse una clara victoria antes del límite, en el 7º. Con ello, sus esperanzas de una pelea grande aumentan.
Se habla de enfrentarlo a otro ídolo borinqueño como Juanma López. Ya veremos. Lo cierto es que en su boxeo se aprecia una notoria mejoría, tiene pegada e inteligencia, no rehúye a los rivales y está donde sus posibilidades le alcanzan. Ser hijo ‘de’ tiene sus cosas positivas, pero también supone una carga extra que soportar. Wilfredo seguirá su propio camino, sin más ventaja que su propio talento.
Hijo del excampeón de boxeo en tres divisiones diferentes Wilfredo Vázquez, comparte con Chávez Jr su inexperiencia en el campo amateur (a diferencia del hijo de ‘Maromerito’ Páez que tiene varios títulos en esa categoría), y tratan de hacerse un espacio lo suficientemente amplio para que no les cubra demasiado la sombra de sus padres. Tarea difícil para estas segundas generaciones.
Debutó en el profesionalismo con 22 años, a diferencia de los 17 con los que lo hizo Chávez Jr. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Florida, se hizo con el campeonato mundial supergallo a los 25 años y se enfrentó a figuras como Jorge Arce, con quien perdió el cinturón, o Nonito Donaire, ante el que salió derrotado por decisión dividida. Poco a poco se hace camino. Ahora trata de recuperar el trono y algunos ya empiezan a tomarlo en serio. Sospechosas lesiones excusaron en diferentes ocasiones al veterano Rafael Márquez de verse las caras con Wilfredo, no obstante sí que se las verá con Cristian Mijares el 27 de octubre. Jonathan Oquendo fue el sustituto que puso en aprietos al hijo de ‘El Orgullo de Puerto Rico’, aunque muchos no daban nada por él.
Quizá sorprendido por la velocidad y buen hacer de su rival, Wilfredo tardó en entrar en el combate. Perdió los primeros asaltos e, incluso, el árbitro no contabilizó una acción en la que tocó con su guante el suelo. Pero ahí quedó la cosa. Desde entonces aceleró sus acciones y logró anotarse una clara victoria antes del límite, en el 7º. Con ello, sus esperanzas de una pelea grande aumentan.
Se habla de enfrentarlo a otro ídolo borinqueño como Juanma López. Ya veremos. Lo cierto es que en su boxeo se aprecia una notoria mejoría, tiene pegada e inteligencia, no rehúye a los rivales y está donde sus posibilidades le alcanzan. Ser hijo ‘de’ tiene sus cosas positivas, pero también supone una carga extra que soportar. Wilfredo seguirá su propio camino, sin más ventaja que su propio talento.
8 oct 2012
El ‘péndulo’ de Sulaimán
Hasta hace poco, nadie dudaba del trato preferencial con el
que Julio César Chávez Jr era
obsequiado por parte del Consejo Mundial de Boxeo y, más en concreto, de su
presidente, José Sulaimán. Pero una
catarata de acontecimientos parecen haber resquebrajado esa relación. La
pérdida del campeonato mundial y el positivo por marihuana han abierto la caja
de los truenos.
Algo se nos escapa para entender el cambio de trato del
mandamás del CMB al ‘Hijo de la Leyenda’. Recordamos que
el propio Sulaimán era cauto sobre las
primeras informaciones acerca del positivo: "Para mi es un rumor todavía, pues ni la comisión de boxeo, ni ningún
laboratorio ha mandado ninguna confirmación". Lógico, uno de sus
principales negocios podía verse seriamente dañado.
"Esto afecta
muchísimo al boxeo y Chávez mismo. Espero que no sea cierto", recalcó.
Pero cuando el doping era más que evidente, prefirió elogiar la actitud del Junior, “Esto demuestra que ya andaba en malos caminos. La gente estaba hablando
de tés y él dijo: ‘soy responsable, voy a trabajar, me voy a rehabilitar’, y
eso es lo que para mí vale”. Siempre buscaba una actitud positiva.
Sabemos que un profesional ‘cazado’ en estas circunstancias
se enfrenta a una dura sanción, pero este caso es diferente, como podemos
imaginar. "No se suspenderá a Julio
por un tiempo definido, ya que eso no sería ayudarlo. La suspensión será por el
tiempo que el centro de rehabilitación indique”. A eso se llama tener tacto
en esta situación. Pero Chávez Jr se
muestra contrario.
No quiere ingresar en una clínica de desintoxicación porque
eso “es para drogadictos y yo no lo soy”,
ya que alega que fue un hecho aislado debido al uso de una gotas contra el
estrés. Sigue habiendo confusión al respecto. Pero Sulaimán airea los problemas privados de un boxeador al que
confesaba querer como a un hijo. Admite su decepción con el mexicano y no le
gusta su nueva forma de ser.
Llega a decir algo tan duro como que “desde que nació ha sido un pobre rico" y le acusa de que "lo que gana es para dárselo a los casinos. Ha
perdido la cabeza". Antes blanco, ahora negro. ¿Qué ha pasado aquí? Los
problemas se resuelven en casa y poco favor le hacen a Chávez los ‘amigos’ que
lanzan gasolina al incendio y lo tratan
como a un niño. La profesionalidad del Consejo queda dañada. Aún más.
26 sept 2012
Chávez Jr. y la soledad de la caída
El ahora excampeón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Julio César Chávez Jr, ha visto cómo su figura se desmoronaba en un solo fin de semana. Tras una de las defensas más flojas de los últimos tiempos de no ser por ese golpe final y la consecuente pérdida de su corona ante Sergio Martínez, ahora sale a la luz un positivo por consumo de marihuana. Una ventana para la evasión.
El velo que cubría las intimidades del mexicano ha caído tras la derrota y salen a la luz datos que, si bien algunos intuían, ahora se confirman. La controversia no es ajena al ‘Hijo de la Leyenda’. Ya fue sancionado por dopaje, detenido por conducir ebrio, acusado de no realizar test antidoping… digamos que nada de lo que ahora ocurre coge a nadie de susto.
Es más, los más cercanos a Chávez Jr se lo temían. Su padre dijo que no trabajó como debió ser, por eso se le vio lento y amarrado. Freddie Roach, supuestamente uno de los mejores entrenadores del mundo, afirmó estar muy decepcionado con su pupilo porque lo dejaba plantado y quedaba a entrenar en su casa. O ni eso. El resto del equipo no habla por miedo al despido.
Sabiendo esto los que lo rodean, conociendo que no estaba apto para la batalla, ¿por qué lo permitieron? ¿Se puede considerar como estafa al público? Aún así, Roach está dispuesto a seguir preparándolo, eso sí, ‘a la primera indisciplina, recojo mis cosas y me voy’. Y profetiza: ‘si Chávez Jr. me hiciera caso, noquea a Martínez en seis’. Que fácil es hablar ahora.
Parece que Chávez Jr es un chico atrapado por su apellido y su entorno. Mucha presión. Un hombre que quizá no encuentre en el boxeo su mayor pasión. Este no era su mundo, lo empujaron a el. Su indisciplina puede ser consecuencia de esa esquiva motivación para el noble arte. Pero hasta ahora no había problema. Cuando las cosas salen bien, todos sonríen y aplauden.
Salvo su padre, los demás ven en él sólo un producto. Un chico con buenas maneras para el pugilismo, hijo de Julio César Chávez y con el mismo nombre. Bingo. Qué más da que no entrene ni tenga la conducta propia de un profesional mientras genere billetes. La cultura del usar y tirar. Es momento para reflexionar y tomar decisiones. La siguiente victoria para Julio debe ser fuera del ring.
El velo que cubría las intimidades del mexicano ha caído tras la derrota y salen a la luz datos que, si bien algunos intuían, ahora se confirman. La controversia no es ajena al ‘Hijo de la Leyenda’. Ya fue sancionado por dopaje, detenido por conducir ebrio, acusado de no realizar test antidoping… digamos que nada de lo que ahora ocurre coge a nadie de susto.
Es más, los más cercanos a Chávez Jr se lo temían. Su padre dijo que no trabajó como debió ser, por eso se le vio lento y amarrado. Freddie Roach, supuestamente uno de los mejores entrenadores del mundo, afirmó estar muy decepcionado con su pupilo porque lo dejaba plantado y quedaba a entrenar en su casa. O ni eso. El resto del equipo no habla por miedo al despido.
Sabiendo esto los que lo rodean, conociendo que no estaba apto para la batalla, ¿por qué lo permitieron? ¿Se puede considerar como estafa al público? Aún así, Roach está dispuesto a seguir preparándolo, eso sí, ‘a la primera indisciplina, recojo mis cosas y me voy’. Y profetiza: ‘si Chávez Jr. me hiciera caso, noquea a Martínez en seis’. Que fácil es hablar ahora.
Parece que Chávez Jr es un chico atrapado por su apellido y su entorno. Mucha presión. Un hombre que quizá no encuentre en el boxeo su mayor pasión. Este no era su mundo, lo empujaron a el. Su indisciplina puede ser consecuencia de esa esquiva motivación para el noble arte. Pero hasta ahora no había problema. Cuando las cosas salen bien, todos sonríen y aplauden.
Salvo su padre, los demás ven en él sólo un producto. Un chico con buenas maneras para el pugilismo, hijo de Julio César Chávez y con el mismo nombre. Bingo. Qué más da que no entrene ni tenga la conducta propia de un profesional mientras genere billetes. La cultura del usar y tirar. Es momento para reflexionar y tomar decisiones. La siguiente victoria para Julio debe ser fuera del ring.
18 sept 2012
“Canelo” pide pimienta
Una nueva demostración de poder por parte de Saúl Álvarez sirvió para enseñar al mundo del Boxeo que se encuentra a un gran nivel, preparado para grandes retos. Josesito López, quien dio la sorpresa hace pocos meses con su rompedora victoria ante Víctor Ortiz, fue una caricatura que no supo, ni pudo, afrontar este encuentro. Le cortaron las alas en su meteórica progresión.
Pero todo tiene matices. Josesito es un buen peso superligero, que subió a welter ante la oportunidad de enfrentarse a ‘Vicious’ Ortíz en junio y que ahora, de nuevo, volvió a ganar kilos para encarar al Canelo en superwelter, su estreno en esta división. Como pueden suponer, nada bueno puede haber en subir tanto en tan poco tiempo. Pero donde su cuerpo no llegaba lo hacía su corazón.
Múltiples veces fue derribado y otras tantas se levantó. Para Álvarez fue poco más que una sesión de sparring de alto nivel con la que lucirse ante los espectadores con sus rápidas y efectivas combinaciones, su fuerza y su profesionalidad. Nada le distrajo para esta pelea. Ni los posibles rivales de primer nivel con los que le emparejan, ni el combate entre su compatriota Chávez Jr. y Sergio Martínez. El mismo día y a la misma hora, dos grandes eventos boxísticos en la misma ciudad. Los organizadores tuvieron que quedar con la cabeza tranquila… tiene delito la cosa. Como iba diciendo, Canelo muestra que ya es hora de pelear con gente de más nivel. Al menos del nivel que se le presume a la gran promesa mexicana, que ya es campeón del Consejo Mundial y suena entre los mejores libra por libra.
Casi nada. Rápidamente sale de su boca el nombre de Floyd Mayweather, el hombre que todos quieren, más que por lo deportivo, por lo económico. Pero para pedir cuentas al rey, primero hay que tratar con otros. Hay gente interesante, como Cornelius Bundrage, pero sus 39 años no ayudarán a quitarse el san benito de ‘mataviejitos’ que tiene el de Jalisco.
James Kirkland, que ya sonó pero una lesión y/o desacuerdos económicos lo alejaron. Y qué me dicen de firmar al vencedor de alguna de estas próximas peleas: Vanes Martirosyan vs Erislandy Lara o Austin Trout vs Miguel Cotto. En este abanico debe moverse la elección. Basta de paripé. Porque, como dijo ‘Maravilla’, queremos volver a creer en el boxeo, donde un campeón debe pelear con cualquiera.
Pero todo tiene matices. Josesito es un buen peso superligero, que subió a welter ante la oportunidad de enfrentarse a ‘Vicious’ Ortíz en junio y que ahora, de nuevo, volvió a ganar kilos para encarar al Canelo en superwelter, su estreno en esta división. Como pueden suponer, nada bueno puede haber en subir tanto en tan poco tiempo. Pero donde su cuerpo no llegaba lo hacía su corazón.
Múltiples veces fue derribado y otras tantas se levantó. Para Álvarez fue poco más que una sesión de sparring de alto nivel con la que lucirse ante los espectadores con sus rápidas y efectivas combinaciones, su fuerza y su profesionalidad. Nada le distrajo para esta pelea. Ni los posibles rivales de primer nivel con los que le emparejan, ni el combate entre su compatriota Chávez Jr. y Sergio Martínez. El mismo día y a la misma hora, dos grandes eventos boxísticos en la misma ciudad. Los organizadores tuvieron que quedar con la cabeza tranquila… tiene delito la cosa. Como iba diciendo, Canelo muestra que ya es hora de pelear con gente de más nivel. Al menos del nivel que se le presume a la gran promesa mexicana, que ya es campeón del Consejo Mundial y suena entre los mejores libra por libra.
Casi nada. Rápidamente sale de su boca el nombre de Floyd Mayweather, el hombre que todos quieren, más que por lo deportivo, por lo económico. Pero para pedir cuentas al rey, primero hay que tratar con otros. Hay gente interesante, como Cornelius Bundrage, pero sus 39 años no ayudarán a quitarse el san benito de ‘mataviejitos’ que tiene el de Jalisco.
James Kirkland, que ya sonó pero una lesión y/o desacuerdos económicos lo alejaron. Y qué me dicen de firmar al vencedor de alguna de estas próximas peleas: Vanes Martirosyan vs Erislandy Lara o Austin Trout vs Miguel Cotto. En este abanico debe moverse la elección. Basta de paripé. Porque, como dijo ‘Maravilla’, queremos volver a creer en el boxeo, donde un campeón debe pelear con cualquiera.
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